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My Bible First Lessons

Queremos un Rey – LECCIÓN 10
Basado en 1Samuel 8, 16–24, 28; 2 Samuel 7;
1Reyes 3, 10, 11; 2 Crónicas 7
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"¡David, ¡David!" llamó el sirviente, mientras ?corría?? hacia donde estaba David en el campo. "¡Apúrate! el profeta Samuel quiere verte."

A medida que David corría, dejando a un sirviente para cuidar el rebaño, debió haberse preguntado por qué alguien tan importante como el profeta Samuel, querría verlo.

Por cientos de años, Dios había mandado jueces para ayudar a los hijos de Israel cuando se metían en problemas con los enemigos paganos. Samuel había sido un juez maravilloso. Pero cuando envejeció, la gente le dijo que querían un rey como lo tenían las naciones paganas alrededor de ellos. 1 Samuel 8:4–7.

Como Dios no obliga a nadie a obedecerle, el dejó que la gente tuviera el rey que ellos querían. Su nombre fue Saul. Al principio, Saul obedeció a Dios y dependió de Él para su ayuda. Pero no pasó mucho tiempo antes de que se llenara de orgullo, y comenzó a dar excusas por su desobediencia a Dios. Como estaba escogiendo obedecer a Satanás, Dios no podía bendecirle. ¡Cuán triste se sentía Samuel! 1 Samuel 15:10, 11.

Dios le dijo a Samuel que Él había escogido a otra persona para que fuera el próximo rey después de que muriera Saul. Esta sería una persona que escogería amar, confiar y obedecr a Dios. Él le dijo a Samuel que visitara la familia de un hombre llamado Isaí quien vivía en Belén. Uno de sus hijos sería el próximo rey. 1 Samuel 16:1.

Uno por uno, Samuel conoció a cada uno de los simpáticos hijos de Isaí. Y con cada uno de ellos, Dios dijo que no era el que había escogido. Ahora Samuel se encontraba perplejo. "¿Tienes más hijos? le preguntó a Isaí. Versículos 10, 11.

Fue ahora cuando el sirviente corrió a llamar a David. Y cuando David llegó a donde estaba Samuel, Dios le dijo al profeta que éste era el escogido. Entonces Samuel derramó aceite especial sobre su cabeza, y después se fue. Versículos 12, 13.

¿Te imaginas cómo se sintió David al regresar a cuidar de sus ovejas? Todo debe haber parecido un sueño. Él decidió no decírselo a nadie, y Samuel no lo contó a nadie tampoco. Ambos sabían que cuando fuera el tiempo apropiado, Dios le diría a David cuándo debía comenzar a ser el rey.

David no era de mucha edad, pero era muy valiente. Verdaderamente amaba y confiaba en Dios, y sabía que Dios lo estaba ayudando. Le gustaba tocar su arpa y cantar mientras fielmente cuidaba sus ovejas. Un día un león trató de llevarse una ovejita. David sólo tenía una vara de pastor y una honda para auyentar a los animales salvajes. Pero él cojió al león y le arrebató la oveja, y luego mató al león. Otra vez hizo lo mismo con un oso.

Una vez, mientras David cuidaba las ovejas de su familia, Saul y sus soldados se estaban alistando para pelear contra un pueblo cruel y pagano que se llamaban los Filisteos. Los tres hermanos mayores de David se habían unido al ejército de Saul, y un día su padre le dijo que les llevara alimentos. Él quería saber cómo les estaba yendo. 1 Samuel 17:17–22.

El ejército de Saul estaba acampado en una montaña, y el ejército de los filisteos estaba acampando en la montaña opuesta. Entre ambos ejércitos se encontraba un valle.

Mientras David hablaba con sus hermanos, un gigante llamado Goliat salió del ejército filisteo, gritándole a los israelitas. Lee lo que la Biblia dice acerca de Goliat en los versículos 4–11.

El ejército de Saul estaba horrorizado. ¿Qué hicieron? Versículo 24.



Pero David no salió huyendo. No podía dejar que ese gigante continuara insultando a Dios. "¡Yo pelearé contra él! No tengo miedo" le dijo al rey Saul. Y le contó acerca del león y del oso. Versículos 32–37.

Saul trató de que David usara su armadura para protegerse, pero David no la necesitaba. Él estaba confiando en que Dios lo protegería. Tomó su honda, recogió 5 piedrecitas lisas , y corrió derecho hacia el gigante, quien venía a su encuentro. Lee la maravillosa historia acerca de lo que sucedió después. Versículos 40–51.

¡Qué día tan maravilloso fue ese! El malvado ejército filisteo huyó velozmente, y el ejército de Saul los persiguió. Todos sabían que nuestro poderoso Dios había derrotado a los enemigos usando un jovencito quien amaba y confiaba en Él.

Saul estaba tan complacido con David por la forma en que mató al gigante Goliat, que quería que él fuera un soldado especial en su ejército. Pronto, David se hizo amigo muy especial de Jonatán, el hijo de Saul, y hasta se casó con una de las hijas de Saul.

No pasó mucho tiempo antes que las victorias de David recibieran mayores reconocimientos que las de Saul. Esto hizo que Saul se sintiera celoso. Probablemnte no sabía que David sería el próximo rey; pero sí podía darse cuenta de que Dios estaba bendiciendo a David, y de que la gente lo quería mucho. 1 Samuel 18:7, 8, 12.

Pronto, ya no fue seguro para David estar con Saul. Aun tuvo que huír, por que Saul se puso tan celoso que aun quería matarlo. ¡Qué triste!id never did anything to hurt Saul, even though he had two chances to kill him.

Por varios años, Saul y y sus soldados persiguieron a David y a los hombres que se habían unido con él, de un lugar a otro. Pero Dios siempre los protegía. David nunca hizo nada para perjudicar a Saul, aunque tuvo dos oportunidades para matarlo.



Una vez, David y sus hombres estaban escondidos en la parte de atrás de una cueva. El rey Saul y sus hombres estaban cerca de allí, tratando de buscar a David para matarlo. Saul se alejó de sus soldados y entró sólo a la cueva por un rato.

Los hombres de David querían matarlo, pero David dijo "No." Sólo le cortaron un pedazo de su manto real. David sabía que Dios decidiría cuándo sería el tiempo para el convertirse en el próximo rey. 1 Samuel 24:4–7.

Cuando Saul supo que un ejército de filisteos malvados venía a su encuentro para pelear contra el ejército de Israel, tuvo miedo. Durante este tiempo ya no estaba persiguiendo a David y quizo recibir mensaje de Dios en cuanto a si debía o no pelear contra los filisteos. ¿Cómo se sentía? 1 Samuel 28:5, 6.


Entonces, Saul le dijo a sus sirvientes que le buscaran una adivina a través de quien, pensaba él, que podría hablar con Samuel, quien había ya muerto. Estaba tan desesperado que aun estaba dispuesto a hablar con alguien que adoraba a Satanás.

Saul sabía que Dios había dicho que no debía de haber adivinos en Su pueblo, sin embargo, él, de todas maneras, buscó una. Luego, Satanás pretendió ser Samuel y Saul le creyó. Después de ésto Saul tuvo aún más miedo que antes. Versículo 20.
El próximo día, Saul y tres de sus hijos murieron en la batalla contra los filisteos. ¡Qué final tan triste! ¡Cuán diferente hubiera sido la vida de Saul si hubiera escogido obedecer y confiar en Dios!

Finalmente, David se conviritió en el rey de Israel. 2 de Samuel 5:3. Vivía en un hermoso palacio en Jerusalén, no muy distante de Belén, donde había nacido. Preparó una carpa especial para poner el arca que por tantos años no había estado en el santuario. Hubo una gran celebración cuando fue llevada a Jerusalén y colocada en la carpa.

Un día, David pidió que trajeran a Natán, el profeta de Dios. Le dijo, "Natán, yo estoy viviendo en este precioso palacio, y el arca de Dios está en una carpa. Yo quiero hacer un hermoso templo para el arca. Será un lugar donde la gente podrá aprender acerca de Dios y adorarlo."
2 Samuel 7:2.

Natán pensó que este sería un buen plan. "Sigue adelante," le dijo. Pero esa noche, Dios le habló a Natán y le dijo, "Dile a David que después de su muerte, su hijo, quien tomará su lugar, edificará el templo."
2 Samuel 7:12, 13.

David obedeció de buena gana, e hizo todo lo que pudo para reunir gran parte del material que se necesitaría para la construcción. 1 Crónicas 29:2, 3.

¡Cuán diferente era David comparado con Saul, quien había desobedecido a Dios y dado excusas. David a veces hizo cosas malas, también. Pero cuando se equivocaba, reconocía y sentía verdadero dolor por su pecado y no tenía excusas. ¡No es de extrañar que Dios lo bendijera y ayudara!

Después de que Salomón su hijo, se hizo rey, ¿qué pregunta le hizo Dios a Salomón? ¿Cómo respondió él?
1 Reyes 3:5–9.

Salomón podía haber pedido que Dios le diera riquezas, o que matara a sus enemigos que guerreaban contra él, pero no lo hizo, y esto agradó a Dios. ¿Qué le dijo Dios, entonces?
Versículos 10–15.


Gracias a la bendición de Dios, Salomó n fue el hombre más sabio de todo el mundo.

Un día, dos mujeres vinieron a él para arreglar un problema. Ambas mujeres vivían en la misma casa, y ambas tenían un bebé varón. Por la noche, uno de los bebés murió. La madre del bebé que había muerto lo cambió por el bebé de la otra mujer que aún dormía.

A la mañana siguiente, las dos mujeres argumentaban acerca de cuál de ellas era la verdadera madre del bebé que estaba vivo. Finalmente fueron a ver al rey Salomón, quien atentamente escuchó. Él sabía que una de ellas estaba mintiendo. ¿Qué dijo él?, y ¿Cómo decidió arreglar el problema? 1 Reyes 3:23–25.

La madre del niño vivo no podía permitir que lo mataran. Preferiría aun dárselo a la madre del bebé muerto. De una vez, Salomón supo cuál estaba mintiendo, y le dio el bebé a la verdadera madre. Versículos 26, 27.

Cuando las personas escucharon lo que había sucedido, ¿cómo se sintieron? Versículo 28. Sabían que Dios le había dado sabiduría para ser rey.

Por mucho tiempo, Salomón fue fiel a Dios. Le tomó siete años construir ese hermoso templo. Cuando fue dedicado, todos escucharon silenciosamente mientras el rey Salomón reverentemente elevó una hermosa oración, agradeciéndole a Dios y pidiéndole que bendijera a Su pueblo. ¿Qué pasó cuando terminó de orar? 2 Crónicas 7:1–3.

La gente de otros países también habían escuchado acerca de Salomón. Venían de muchos lugares para ver el hermoso templo que había edificado para Dios y para hacerle preguntas muy difíciles. Así aprendían acerca del maravilloso Dios de Israel, también. 1 Reyes 10:23, 24.

Pero después de que Salomón se hizo famoso y rico, dejó de obedecer y de confiar en Dios, y cometió errores muy tristes. Aun se casó con muchas princesas paganas. 1 Reyes 11:1–4.

Gradualmente, Salomón se hizo más y más descuidado, orgulloso, egoísta y aun cruel. Claro, ya no era realmente feliz, aunque tenía todo lo que quería. Era miserable. Y muchos de los hijos de Isarel tampoco eran felices.



Antes de morir, Salomón sintió profundo dolor por el mal que había hecho, y Dios lo perdonó. ¿Cuáles fueron sus últimas palabras en uno de los libros que él escribió? Eclesiastes 12: 13, 14.

Los hijos de Salomón hicieron las mismas cosas malas que hizo su padre, pero no se arrepintieron. Cuando Roboam, el hijo de Salomón, se hizo rey, decidió ser cruel como su padre había sido antes de arrepentirse. 2 Crónicas 10:14.

Cuando los isarelitas vieron lo que el nuevo rey estaba por hacer, las diez tribus del norte decidieron escoger a otro rey. Sólo las tribus del sur de Judá y Benjamín permanecieron leales al hijo de Salomón. Y a partir de ese tiempo, hubo dos reinos. Se les llamaron Israel y Judá. Versículos 16, 17.

Por muchos, muchos años, Dios envió profetas para amonestar a los dos reinos de que si continuaban pecando, un día sus enemigos los llevarían cautivos a otros países.

Después de Salomón, hubo algunos buenos reyes en Judá, y muchos malos en Israel; pero siempre hubo gente fiel en cada reino. Estos adoraban en el templo que Salomón había edificado en Jerusalén.

Pero cuando reinaba un rey malo, la mayoría del pueblo seguía su mal ejemplo. Adoraban ídolos, y aun ponían ídolos paganos en el templo de Dios. ¡Oh, cuán diferente hubiera sido todo si tan solo hubieran escogido confiar y obedecer a nuestro maravilloso Dios! Él deseaba tanto ayudarles a ser una nación buena y poderosa.
Aunque la mayor parte del pueblo se convirtieron en gente muy mala y perversa, Dios nunca dejó de amarlos.
 

Recordando lo que mi Biblia dice…


  • La gente, usualmente admira a los que tienen inteligencia, belleza, fuerza, influencia, fama o riquezas. Pero ¿son ellos mejores que otros por tener estas cosas? ¿Qué es lo que Dios quiere- alguien que se vea bien por fuera, pero sea egoísta y malo por dentro, o alguien que sea bondadoso y amoroso por dentro? 1 Samuel 16:7; 1 Pedro 3:3, 4.

  • Los soldados israelitas y el rey Saul tenían temor del gigante Goliat. ¿Por qué no tenía temor David, a pesar de ser sólo un pequeño pastor de ovejas? ¿Estaba él confiando en que Dios le ayudaría? Lee esta promesa especial en Salmos 34:7.

  • ¿Está bien que nos venguemos de alguien que nos ha tratado mal, o que se ha burlado de nosotros? ¿Cómo hemos de tratar a la gente que es injusta o mala con nosotros? Romanos 12:17–21.

  • ¿Obediencia o desobediencia? ¿Cuál trae felicidad al final? Cuando haces algo malo, pídele a Dios que te perdone y que te ayude a confiar en Él y a obedecerle, así como lo hizo David. Salmos 51:7–12.

  • Cuando Salomón se hizo orgulloso, dejó de confiar en Dios e hizo muchas cosas malas. ¿Estaba siendo sabio? ¿Será más sabio aquel que escoge hacer su propia voluntad, o el que escoge obedecer a Dios y rehusa obedecer a Satanás? Job 28:28; Proverbios 3:5–7.

  • ¿Piensas que Dios se sentía triste de ver las decisiones que su pueblo estaba haciendo? Sí. ¿Piensas que se iba a dar por vencido de tratar de salvar a Su pueblo de la idolatría? No. Dios ama a todos. Y hasta que la gente lo rechaze para siempre y rehuse cambiar sus malas decisiones, Él nunca dejará de tratar de salvarlos.

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