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My Bible First Lessons

La Creación de Dios Manchada
– LECCIÓN 2
Basada en el libro de Génesis 2:8–4:26
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Cuando Dios le mostró a Adán y a Eva su hermoso hogar en el Jardín, Él, cuidadosamente, les señaló dos árboles muy especiales. Uno era llamado el Árbol de la Vida; siempre y cuando ellos comieran de ese árbol, vivirían para siempre. El otro era el Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal. Dios les advirtió no comer del fruto de ese árbol; si lo hacían, estarían desobedeciéndole y escogerían obedecer a un enemigo que deseaba lastimarlos; entonces, morirían. Génesis 2:17

Dios sabía que un enemigo terrible trataría de arruinar nuestro hermoso mundo. Ese enemigo era Satanás. Él pensaba que si lograba tentar a Adán y a Eva a desobedecer a Dios, entonces él reinaría sobre nuestro hermoso mundo. Pero Satanás podría tentarlos a comer del fruto, sólo si se acercaban al Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal.

Por lo tanto Adán y Eva comprendían la importancia de mantenerse lejos de ese árbol; también sabían que deberían de permanecer juntos. ¿Piensas que ellos querían obedecer? ¡Claro que sí! y no era algo difícil, ¿verdad?

Tenían todo lo necesario para ser felices. No les faltaba ni lo más mínimo. Ellos amaban su hogar en el jardín y estaban aprediendo tanto acerca de las cosas maravillosas que Dios había creado.

¡Cuán bondadoso era Dios, al no permitir que Satanás anduviera siguiendo a Adán y a Eva por todas partes! ¿Tenían alguna razón de acercarse al Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal? No. Ellos podían disfrutar de toda clase de frutas deliciosas de otros árboles. Serían protegidos y felices para siempre, si decidían obedecer a Dios.

El mantenerse alejados de ese árbol, demostraba que ellos escogían obedecer, amar y confiar en Dios.

Mientras que Adán y Eva disfrutaban de su hogar en el jardín, Satanás esperaba, y planeaba cómo arruinarles la felicidad.

Un día, estando Eva ocupada en el jardín, notó que estaba muy cerca del árbol al cual Dios le había advertido que no se acercaran. ¿Qué debería haber hecho ella?

En vez de alejarse rápidamente, se quedó allí, contemplando el hermoso árbol. El fruto del árbol, verdaderamente se veía delicioso; y se preguntó en qué forma éste podría hacerle daño a alguien.

De repente una voz suave y hermosa le hizo una pregunta, casi como si supiera lo que ella estaba pensando, No era la voz de Adán. ¿De quién podría ser? Era Satanás, pero no se veía como un ángel. ¿Cómo se veía?
Génesis 3:1.

¿Cómo una serpiente? Eva sabía que los animales no podían hablar. Pero este sí parecía hablar. ¿Qué sucedió después? ¿Cómo respondió Eva? Versículos 2, 3.

Esta era la oportunidad de Satanás. ¿Qué fue lo que les dijo después? Versículo 4. Es lo mismo que si hubiera dicho que Dios mentía, ¿no es cierto? Dios les había dicho que morirían, y Satanás les decía que no morirían. ¿A quién escogería creer Eva? Ella tenía que elegir, ¿verdad?

Entonces, ¿qué dijo Satanás? Versículo 5. Eso era como decir que Dios realmente no los amaba y que era egoísta.

"¿Vez qué maravilloso es?" le dijo Satanás. "¡Yo no podía hablar antes, pero ahora sí puedo; toma, prueba la fruta, es deliciosa!"

Todo parecía sin peligro; así que Eva decidió creer a la serpiente. Tomó la fruta y la probó; estaba deliciosa. Quería compartirla con Adán y contarle lo que había sucedido. Rápidamente tomó la fruta y se fue a buscarlo.

Mientras que Adán escuchaba a Eva, se dio cuenta de lo que había pasado y se sintió muy mal. Sabía que Satanás había estado hablando con Eva por medio de la serpiente. Aunque ella decía cuán bién se sentía después de haber comido la fruta, Adan sabía que ella moriría. ¿Cómo podría él ser feliz sin su hermosa Eva? Por un momento vaciló, pero luego rápidamente hizo su decisión y comió de la fruta.


Por un instante Adán y Eva estaban emocionados de lo bién que se sentían. Pero de repente, notaron que estaban desnudos, y que ya pronto era el momento de su visita vespertina con Dios. Siempre se apresuraban con anticipación a recibirlo, pero ahora se apresuraban a buscar grandes hojas de árboles para cubrirse. Cuando escucharon las pisadas de Dios, se escondieron entre los árboles. Entonces escucharon la amorosa voz de Dios llamando. "¿Dónde estás, Adán?"

Lentamente, cubiertos con hojas de árboles, Adán y Eva salieron a encontrarse con Dios. Le dijeron a Dios que estaban escondidos porque estaban avergonzados de su desnudez.

Dios se veía muy triste cuando preguntó, "¿Comiste del árbol prohibido? Tal vez ya habían comenzado a culparse el uno al otro. Leamos cómo le respondieron a Dios. Génesis 3:12, 13.

Adán culpó a Eva, y Eva culpó a la serpiente. Satanás los había inducido a obedecerle a él, en vez de obedecer a Dios. Por lo tanto, ahora, ellos estaban actuando de la misma manera en que Satanás actúa cuando él trata de culpar a Dios.

Con profundo dolor, Dios tenía que decirle a Adán y a Eva lo que les iba a suceder. Tendrían que salir de su hermoso hogar en el jardín. Ya todo cambiaría. Aun las plantas y los animales serían diferentes. Todo lo viviente, Adán culpó a Eva, y Eva culpó a la serpiente. Satanás los había inducido a obedecerle a él, en vez de obedecer a Dios. Por lo tanto, ahora, ellos estaban actuando de la misma manera en que Satanás actúa cuando él trata de culpar a Dios.

Con profundo dolor, Dios tenía que decirle a Adán y a Eva lo que les iba a suceder. Tendrían que salir de su hermoso hogar en el jardín. Ya todo cambiaría. Aun las plantas y los animales serían diferentes. Todo lo viviente, ahora moriría y ellos también morirían.

Pero había algo que Dios no permitiría que Satanás arruinara. Adán y Eva todavía podían escoger.

¿Piensas que Satanás estaba triste? No. Su deseo era de que él y sus ángeles malos pudieran tener poderío sobre el hermoso mundo que Dios creó para Adán y Eva.

Satanás esperaba que Adán y Eva continuaran comiendo del Árbol de la Vida y así vivir para siempre como pecadores.

Pero las cosas no resultaron así. Adán y Eva tenían que salir de su hermoso hogar en el Edén. Un ángel poderoso, con espada encendida vigilaba la entrada al jardín y al Árbol de la Vida para que nadie pudiera comer de su fruto.

Dios sabía que las personas que escogieran obedecer a Satanás, nunca podrían ser felices. No sería misericordioso el permitirles continuar viviendo, después de haber escogido desobedecer al Único que puede conceder la vida.

¿Piensas que Dios hubiese querido que Adán y Eva conocieran lo que era obedercer a Satanás? No.

Pero ahora ellos sabían que Satanás dice mentiras y que es cruel. Sabían que todo cambiaría y así fue.

Qué verguenza sentían Adán y Eva al verse cubiertos con hojas de árboles! ¿Qué hizo Dios por ellos? Génesis 3:21.

Mientras que Dios conversaba con ellos, tristemente les habló del cambio que habría en el mundo. Versículos 14–19, 23, 24.

Cuando Dios se dirigió a la serpiente, en realidad estaba hablando con Satanás. La serpiente siempre les recordaría de Satanás. Ya no sería un animal hermoso. Se arrastraría sobre la tierra y las personas le tendrían miedo.

Podemos estar seguros de que Satanás estaba escuchando todo lo que Dios estaba diciendo. Cuando Dios dijo las palabras en el versículo 15, Satanás sabía que eran importantes, y también Adán y Eva lo sabían. Ellos sabían que Dios haría algo que ayudaría a las personas de nuestro mundo.

Dios deseaba que Adán y Eva entendieran qué tendría que suceder para que las personas todavía pudieran escoger obedecer a Dios en vez de a Satanás. Así que le pidió a Adán que trajera oveja. De seguro que le trajo su favorita.

Entonces Dios le enseñó a construir un altar. Adán se ha de haber preguntado qué iba a suceder. Después, Dios le dijo que tenía que matar esa pequeña oveja inocente.

¿Matar? Adán nunca había visto algo muerto, ni siquiera una hoja. Él y Eva han de haber estado sollozando mientras que obedecían la instrucción de Dios. Colocaron la pequeña oveja muerta sobre el altar. Entonces cayó un destello de fuego y vieron como la ovejita se consumía en las llamas.

Con delicadeza Dios les recordó que ellos merecían morir para siempre, como la pequeña oveja, pero que un día alguien muy especial nacería, para morir en lugar de ellos. Juan 1:29.

Si ellos escogían creer en la promesa de Dios y si escogían amarlo y confiar en Él, Dios les ayudaría a obedecerle. Y aunque ellos morirían, Dios un día les haría vivir nuevamente con Él, libres de Satanás para siempre.
¡Cuán agradecidos deberían haberse sentido! Ahora ellos entendían las palabras de Dios en Génesis 3:15. También estaban seguros de que Dios, siempre dice la verdad. De modo que, con determinación se propusieron obedecer con la ayuda de Él.
Dios les instruyó que ofrecieran el sacrificio de la oveja, mañana y tarde. Les recordaría la promesa de Dios y demostraría que ellos escogían la obediencia a Dios todos los días, y su confianza en Él los protegería de Satanás.

Cúan felices se sentían Adán y Eva cuando nació su primer bebé! Tal vez ésta era la persona que Dios había prometido los salvaría de Satanás.

Nombraron su primer bebé Caín, y al segundo lo llamaron Abel. ¡Con qué cuidado fueron instruídos acerca de la obediencia! A Abel le gustaba especialmente cuidar de las ovejas y a Caín le gustaba cuidar de las plantas.

Ambos muchachos presenciaban el sacrificio de la oveja en la mañana y en la tarde. Veían caer del cielo el destello de fuego que quemaría el sacrificio, lo cual demostraba que Dios estaba complacido con la confianza que ponían en Su promesa.

Por su puesto, Satanás se mantenía ocupado tratando de tentarlos a creer en sus mentiras acerca de Dios. Abel escogió amar, obedecer, y confiar en Dios; pero Caín escogió culpar a Dios por todo el cambio que hubo, desde que sus padres habían desobedecido en el Jardín del Edén.

Adán y Eva le hablaron acerca de todas las mentiras que Satanás había dicho contra Dios; y de cómo, tristemente, ellos habían errado en su manera de escoger. Aun así, Caín escogió escuchar a Satanás.

Cuando Caín y Abel crecieron, ellos comenzaron a ofrecer el sacrificio por sí mismos. Construían el altar de la forma en que se les había enseñado. Luego traían su ofrenda.

¿Qué era lo que tenían que traer? Sí, una oveja inocente, que nunca había hecho nada malo.

El sacrificio siempre les recordaría de que todos hemos desobedecido a Dios, y que todos merecemos morir. Pero Dios El Padre, Dios El Hijo y Dios El Espíritu Santo, nos amaron tanto, que hicieron un plan para salvarnos de Satanás. Jesús, Dios El Hijo, quien nos creó, vendría un día y moriría en lugar nuestro. ¡Qué maravilloso!

Abel trajo su oveja. Pero Caín, en realidad, no creía que era importante sacrificar una oveja, y en vez de eso, trajo el fruto de su huerto para ponerlo sobre el altar. Cuando el fuego cayó del cielo, sólo consumió la ofrenda de Abel.

Caín se enfureció con su hermano, como si hubiese sido la culpa de Abel el que Dios no hubiese aceptado su sacrificio. Dios se entristecía por las decisiones que Caín hacía. Aun Dios mismo habló con él acerca de esto. Génesis 4:3–7.

Dios decía que si Caín escogía la obediencia, Él le bendeciría al igual que a Abel. Claro, Satanás no quería que Caín se sintiera arrepentido de su pecado; él deseaba que Caín sintiera lástima de sí mismo. Pero Caín debía de haber escogido, no escuchar a Satanás.

Dios amaba a Caín al igual que a Abel y anhelaba que Caín escogiera obedecerle. ¿Cambiaría Caín de parecer y escogería obedecer a Dios?
 

Caín debió haber pensado mucho en la conversación que Dios tuvo con él. Pero en vez de admitir que había estado en el error, aún pensaba que Dios era injusto y que todos sus problemas eran por causa de Dios. ¿Escogería creer en las mentiras de Satanas?

Lee Génesis 4:8. ¿Qué había elegido Caín? ¡Qué triste! ¿Te imaginas cómo se deberían haber sentido Adán y Eva cuando se dieron cuenta de lo que había sucedido? El tener que ver las plantas y los animales morir, era terrible. Pero ahora, su propio hijo, había sido asesinado. ¡Y pensar que era por causa de ellos haber desobedecido a Dios, al comer del árbol prohibido!

God was feeling sad, too. He talked to Cain once more. Verses 9–15. Cain was very Dios se sentía muy triste también. Él habló con Caín una vez más. Versículos 9–15. Caín se mostró muy tosco e irrespetuoso, ¿verdad?. Estaba escogiendo no admitir que había hecho algo malo. Pero Dios sabía exactamente lo que él había hecho. Nadie puede esconder, ni lo más pequeño, de Dios. Eclesiastés 12:14.

Ahora, Caín se sentía atemorizado, pero aún no se sentía arrepentido. Al final, ¿qué hizo?
Génesis 4:16.

¿Piensas que Caín se sentía feliz? ¿Nos sentimos nosotros felices cuando desobedecemos? No. Somos felices cuando permitimos que Jesús nos ayude a escoger lo bueno.

Recordando lo que mi Biblia dice…

  • ¿Sabía Eva que no debía de comer del fruto del árbol prohibido? Génesis 3:2, 3. ¿Cómo sabía? ¿Cómo podemos saber cuáles decisiones son buenas y cuáles son malas? Salmos 119:130; 2 Timoteo 3:15.

  • Eva hizo una mala decisión cuando escogió escuchar a Satanás. Cuando somos tentados a desobedecer, ¿qué tan rápido debemos escoger la obediencia? ¿Por qué?

  • Satanás le mintió a Eva acerca de Dios, y todavía le miente a las personas hoy día. Asi que ¿cómo podemos saber cúal es la verdad? Encuentra la respuesta en Juan 17:17.

  • ¿Alguna vez has tratado de esconder lo malo que has hecho o de culpar a otros por ello? Desde que ocurrió ese primer pecado, las personas por naturaleza hacen lo incorrecto, pero nadie nos puede forzar a hacer lo malo. Podemos elegir. Josué 24:15.

  • ¿Se complacía Dios en ver las ovejas morir? No. Él desea que todo lo que Él ha creado sea feliz. ¿A quién representaba la oveja? Juan 1:29. El pecado trae la muerte, pero Jesús nos da la vida eterna. Romanos 6:23. ¿Murió Jesús por ti? La respuesta se encuentra en tu versículo de memoria, en la página 5.

  • Lee Hebreos 11:4. ¿Por qué era el sacrificio de Abel mejor que el de Caín? Al contrario de Caín, Abel tenía fe. Lo que quiere decir que él obedeció porque creía y confiaba en Dios. ¿Deseas creer y confiar en Dios como lo hizo Abel?
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