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My Bible First Lessons

La Iglesia Crece – LECCIÓN 25

Basado en Hechos 8–12
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Recuerdas que Felipe, uno de los siete diáconos, había  ido a Samaria para decirle a otros de Jesús? Muchos Samaritanos creyeron en su mensaje y aceptaron a Jesús como Salvador.

Un día Dios envió un ángel para decirle a Felipe qué debía de hacer. ¿Qué le dijo el ángel? Hechos 8:26.

Felipe obedeció rápidamente; y mientras caminaba por el camino polvoriento y desierto, vio un carruaje que iba por ese mismo camino. El hombre que iba sentado en el carruaje era un oficial muy importante de otro país. Ese hombre amaba a Dios; e iba de regreso a Jersualén, a donde había ido para adorar en el templo. No pasó mucho tiempo para que Felipe se diera cuenta por qué Jesús le había dicho que fuera por ese camino. Lee la historia en los versículos 29–35.
Mientras Felipe y el oficial hablaban, Felipe le habló de Jesús y de cómo había venido para salvarnos de nuestros pecados, tal como lo habían escrito los profetas. El oficial estaba emocionado mientras escuchaba, y aceptó a Jesús como su Salvador. Cuando llegaron a un lugar donde había agua, le preguntó a Felipe si podía ser bautizado. ¿Qué le respondió Felipe? Versículos 36, 37.'

¿Tomó Felipe un poquito de agua y la roció sobre la cabeza del oficial, o lo bautizó de la misma forma como Jesús fue bautizado? Versículo 38.

Jesús estaba comenzando a enviar misioneros a otros lugares, ¿verdad? Y después de que Felipe bautizó al oficial, ahora Jesús quería que Felipe fuera a visitar otro lugar. La forma en que debe de haber llegado allí, debe de haber sido muy emocionante. Versículos 39, 40.





¿Recuerdas al joven que estuvo a cargo de cuidar  los mantos de la gente cruel que apedreaban a Esteban? Era Saulo. Y, después de que murió Esteban, Saulo se esforzó lo más que pudo, para ayudar a los sacerdotes y gobernadores para deshacerse de los seguidores de Jesús. Aun pidió cartas del sumo sacerdote, que le darían permiso para ir a Damasco y traer a los que creían en Jesús de regreso a Jerusalén como prisioneros. Hechos 9:1, 2.

El sumo sacerdote estuvo feliz de darle a Saulo las cartas, y pronto, tanto él como sus compañeros estaban de camino a Damasco. El viaje tomó varios días. Al acercarse a la ciudad, ¿qué pasó? Versículos 3–7.

Probablemente que Saulo aún estaba temblando mientras se levantaba del suelo. La luz brillante había hecho que cerrara sus ojos. Ahora, cuando los abrió, no podía ver nada. Estaba ciego. Imagínate cómo Saulo, quien pensaba que estaba agradando a Dios, se debe de haber sentido mientras sus amigos lo tomaban de la mano y lo conducían a la ciudad. Se sintió tan mal, que por tres días no comió ni bebió nada. Versículos 8, 9.

Jesús sabía que Saulo necesitaba ayuda, así que le pidió a Ananías, uno de sus seguidores, que fuera a donde estaba Saulo y que hablara con él. Era difícil para Ananías creer lo que Dios le estaba pidiendo. Le recordó a Jesús que Saulo era un enemigo, y que todos los creyentes le tenían miedo. ¡Con razón le era difícil ir a hablar con él! Pero Jesús le dijo a Ananías que no tuviera miedo. Jesús sabía que Saulo se convertiría en un ayudante muy poderoso y especial para Él. ¿Obedeció Ananías a Jesús? Versículos 10–19.

La gente de Damasco había escuchado acerca de Saulo. Deben haberse alarmado cuando lo vieron entrar en sus sinagogas y enseñarle a la gente acerca de Jesús. No tomó mucho tiempo para que las autoridades religiosas decidieran que tenían que eliminarlo. Pusieron guardas a la puerta de la ciudad, planeando capturarlo cuando pasara.

Pero Saulo supo del plan, y no fue por la puerta de entrada de la ciudad. En cambio, ¿cómo lo ayudaron a escapar de la ciudad, los seguidores de Jesús? Versículos 20–25.

Jesús sabía que en su corazón, Saulo realmente quería obedecer a Dios y trabajar para Él. ¿No te da alegría ver que Saulo no se desanimó ni se dio por vencido?

Cuando Saulo, finalmente, regresó a Jerusalén, los seguidores de Jesús tenían miedo de confiar en él. Probablemente dudaban si quizá era un espía, y si los metería a ellos en más problemas. Pero un hombre, llamado Barnabás, les ayudó para que ellos decidieran confiar en Saulo. Hechos 9:26–28.

Pronto Saulo estaba predicando de Jesús, con tanto valor, que los sacerdotes y gobernantes decidieron deshacerse de él. Cuando Saulo se enteró de esto, rápidamente se fue de la ciudad. Entonces, los que creyeron en Jesús no tenían que preocuparse tanto por ser puestos en la carcel, o porque los mataran. Versículos 30, 31.

Después de que Jesús regresó al cielo, sus discípulos decidieron escoger a alguien que tomara el lugar de Judas. Después de haber orado, el Espíritu Santo les ayudó a escoger un hombre llamado Matías. Hechos 1:23–26.

A la gente que escogía seguir a Jesús se les llamaba creyentes, o discípulos. Pero a los doce discípulos especiales se les llamó apóstoles. Algunos eran líderes y maestros para Jesús, y Él hacía muchos milagros y maravillas a través de ellos.

Jesús hizo uno de los milagros a través de Pedro estando en la ciudad de Lida, y esto ayudo para que muchos creyeran en Jesús. Hechos 9:32–35.

No tomó mucho tiempo para que las personas que vivían en otros lugares escucharan lo que había sucedido en Lida. Algunos mensajeros de la vecina ciudad de Jope, vinieron, rogándole a Pedro que fuera con ellos rápidamente. ¿Qué había sucedido? Versículos 36–38.

Una vez más, un milagro había ayudado a la gente a saber más acerca de Jesús. Una y otra vez, Él estaba probando, a través de sus discípulos, que Satanás no podía detener a la gente de escoger seguir a Jesús y pertenecer a Su reino. Versículos 39–43.





Jesús había dicho que las buenas nuevas acerca de Él, debían darse a todo el mundo. Pero aún les era difícil, a los apóstoles creer que Jesús verdadermente amara a los gentiles tanto como amaba a los judíos. Todavía pensaban que los gentiles eran inmundos. Jesús sabía que era tiempo de cambiar la forma de pensar de los apóstoles. Mientras Pedro estaba aún en Jope, algo le estaba sucediendo a un soldado romano que se llamaba Cornelio. Vivía en la ciudad de Cesarea. Los judíos pensaban que los romanos eran paganos y gentiles, pero este soldado había aprendido a amar y a obedecer a Dios. Hechos 10:1, 2.

Cornelio no había aprendido acerca de Jesús, y Pedro no había aprendido lo que tenía que aprender acerca de cómo amar a los gentiles. ¿Qué hizo Jesús para que Cornelio y Pedro se encontraran? Versículos 3–8.

A medida que los mensajeros de Cornelio se acercaban a Jope, Pedro subió al terrado para orar. Era como el mediodía, y tenía hambre. Mientras esperaba la comida, entró en trance o visión, lo cual es como un sueño. ¿Que vio en esa visión? Versículos 9–16.

Pedro no podía entender por qué Jesús le dio una visión tan extraña. Él estaba seguro de que esa visión no quería decir de que Pedro debía comer todas esas cosas que vio en el lienzo. Mientras pensaba en esto, tratando de entender, ¿qué pasó? Versículos 17–21.
Pedro había aprendido a obedecer rápidamente. Tomó algunos de los creyentes judíos con él, y fueron con los mensajeros que Cornelio había enviado. Versículos 21–24.

En la casa de Cornelio, muchos estaban esperándolo para que les enseñara. ¿Qué hizo Cornelio cuando se encontró con Pedro, y qué le dijo Pedro? Versículos 25–29.
Ahora Pedro entendió lo que la visión significaba. Jesús no estaba hablando acerca de los alimentos. Más bien, estaba ayudando a Pedro a que entendiera que no debía pensar acerca de los gentiles como inmundos. Y, cuando Pedro escuchó a Cornelio contar acerca del ángel que lo visitó, felizmente reconoció que debía cambiar su forma de pensar. Luego, mientras hablaba con ellos acerca de Jesús, el Espíritu Santo decendió sobre esos gentiles. ¿Qué dijo Pedro en cuanto a eso? Versículos 44–48.

Cuando Pedro regresó a Jerusalén, algunos de los creyentes judíos estaban enojados porque él había comido con gentiles, y se había hospedado con ellos. Pero después de que Pedro les explicó lo que había sucedido, le agradecieron a Dios que los gentiles también podían ser salvos. Hechos 11:18.

En Jerusalén, el malvado rey Herodes quería hacer algo para congraciarse con los sacerdotes y los gobernadores judíos. Decidió hacer todo lo que podía para evitar que la gente escogiera seguir a Jesús.

Se estaba comportando como su abuelo, quien había tratado de encontrar a Jesús para matarlo. Ya había matado a Santiago, uno de los doce apóstoles; y cuando vio cuán contentos se pusieron los sacerdotes y gobernantes, ¿a quién planeó matar después? Hechos 12: 1–3.




Los creyentes oraron todo el tiempo que Pedro estaba en la prisión. Ya estaban muy tristes por lo que Herodes le había hecho a Santiago, y sentían que no podían perder a Pedro, también. Versículos 4, 5.

Herodes estaba seguro de que Pedro no podría escapar como lo había hecho una vez anterior. Esta vez sus manos estaban encadenadas a un soldado que había a cada lado de él. Dos soldados más cuidaban la celda asegurada. Habían otros soldados vigilando la segunda puerta asegurada y aún otros en las otras puertas. En total eran dieciséis soldados los que cuidaban a Pedro. La noche antes de que Herodes llevara a cabo su plan de matarlo ¿estaba Pedro despierto y preocupado? Versículo 6.

Durante la noche una luz brillante, repentinamente iluminó la prisión. Pedro sintió que alguien lo impulsaba a pararse, y escuchó a alguien que dijo, "Levántate, date prisa. Ponte tus sandalias y tu abrigo y sígueme." Mientras obedecía, Pedro no sabía que Jesús había mandado un ángel para librarlo. Pensó que estaba teniendo un hermoso sueño. Las cadenas cayeron de sus manos. Todos los guardas estaban dormidos, mientras que las enormes puertas de la prisión se abrían, una tras otra sin hacer ningún ruido. Finalmente, llegaron afuera en la frescura de la noche. Entonces el ángel desapareció y Pedro, inmediatamente supo que no estaba soñando. Estaba libre. Versículos 7–11.
Después de que el ángel lo sacó de la prisión, Pedro corrió hacia donde sabía que estaban los discípulos y los creyentes orando por él. Al tocar la puerta, probablemente podía escuchar las voces adentro suplicándole a Jesús que lo salvara de morir. Una niña vino a la puerta, pero por estar tan emocionada, ¿qué fue lo que hizo, en vez de dejar a Pedro entrar? Hechos 12:12–15.

Pedro siguió tocando; y cuando finalmente llegaron a la puerta, rápidamente les indicó que no hicieran ningún ruido. Les contó del maravilloso milagro que Jesús había hecho para salvarle la vida. Y les dijo que le contaran a Santiago, quien probablemente era uno de los líderes (Hechos 15:13), y a los otros creyentes. Entonces, Pedro, silenciosamente se apresuró para ir a un lugar donde sabía que estaría a salvo de Herodes. Hechos 12:16, 17.

Cuando llegó la mañana, los soldados estaban sorprendidos de ver que Pedro se había ido. Probablemente ellos sabían cuál sería su castigo, y el malvado rey Herodes así pronto lo ordenó. Pero no mucho tiempo después de ese milagro, Herodes también murió. Versículos 18, 19, 23.

Todo lo que Satanás estaba haciendo para impedir que la gente escogiera a Jesús, le estaba saliendo al revés de lo que él había planeado. Versículo 24.

¿Piensas que Jesús puede cuidarnos cuando estamos en problemas, así como cuidó a Pedro? Pero aun si tenemos que morir por escoger a Jesús, viviremos otra vez cuando Él venga; y estaremos con Él para siempre. 1 Tesalonicenses 4:16, 17.
 

Recordando lo que mi Biblia dice…


  • ¡Cuán feliz habrá estado Felipe de que un ángel lo haya mandado para explicarle las profecías de Jesús a un oficial tan importante! ¿Conoce Dios a las personas que realmente quieren encontrar la verdad? ¿Puedes tú compartir lo que conoces acerca de Jesús con tus amigos y familiares?

  • Jesús mismo había hablado con Saulo. Era una persona que había estado yendo en una dirección; y de repente, se da vuelta y comienza a ir en la dirección opuesta. El hombre quienes lo sacerdotes y gobernantes pensaron sería uno de sus poderosos ayudantes, se había convertido en un poderoso ayudante para Jesús, al que ellos tanto odiaban.

  • Satanás ha traído enfermedad y muerte a nuestro mundo. Pero al final, ¿puede Jesús convertir esas cosas tristes en bendiciones? Romanos 8:28. ¿Puedes tu hacer cosas para ayudar a otros, como lo hizo Dorcas en Jope?

  • Estaba Jesús, realmente, diciéndole a Pedro que se comiera esas cosas que estaban en el lienzo? ¿O sería que estaba ayudando a Pedro a que comprendiera que Él había muerto por todos, incluyendo a los gentiles? Los judíos pensaban que los gentiles eran inmundos, al igual que esos animales que Pedro vio en el lienzo. Pero Dios ama a todos.

  • ¡Cuán maravilloso es pensar de que un ángel fue a sacar a Pedro de esa prisión! Los 16 soldados, las cadenas, y las fuertes puertas no puedieron impedirle al ángel de Dios que rescatara a Pedro. ¿Hay algo que sea demasiado difícil para Dios hacer? ¿Podemos siempre confiar en Él, no importa dónde estemos?

  • ¿Piensas que Pedro hubiera escogido seguir confiando en Jesús aun si Jesús hubiera dejado que Herodes lo matara? ¿Quieres tu tener la misma confianza que tuvo Pedro?
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