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My Bible First Lessons

Una Morada para Dios
LECCIÓN 7
Basado en Éxodo 24–40
Menú de la lección Lee la lección siguiente QUIZ 7
   
Después de que Dios les dio los Diez Mandamientos, Moisés subió al Monte Sinaí para hablar con Él. Allí, Dios escribió los Diez Mandamientos en dos tablas de piedra y los dio a Moisés.

Durante la ausencia de Moisés, ¿qué hicieron los israelitas? Éxodo 32:1–4

Los hijos de Israel habían prometido obedecer los Diez Mandamientos, y sinceramente pensaron que podían obedecerlos. Pero sólo unas pocas semanas después de haber hecho esta promesa, adoraron y sacrificaron a un ídolo de oro. Aun dijeron que era el ídolo quien los había salvado de la escalvitud de Egipto. Versículo 8.


Las personas, por naturaleza, quieren hacer lo malo. ¡Y no importa cuantas promesas hagamos, las reglas no pueden cambiarnos! Sólo Dios puede ayudarnos a obedecer. ¿No estás agradecido de que Dios quiere ayudarnos y que desea cambiarnos completamente?

Dios tenía un plan maravilloso para ayudar a las personas a entender cuánto los ama, cuánto desea perdonarlos, y cuánto desea ayudarlos a guardar los Diez Mandamientos. De esto fue lo que hablaron Él y Moisés cuando Moisés subió al Sinaí la primera vez.

Una vez más, Moisés subió al Monte Sinaí para hablar con Dios. ¡Cuánto entusiasmo debía haber habido en el campamento cuando Moisés finalmente, regresó y les dijo lo que Dios le había mostrado!
Mientras los hijos de Israel viajaban por el desierto, vivían en carpas. Hicieron esto para que así pudieran moverse de lugar en lugar. ¿Qué tipo de casa especial harían para Dios?
Éxodo 25:8.

La tienda de Dios, fue llamada el santuario o tabernáculo. Era un pequeño modelo del magnífico palacio que Dios tiene en el cielo.
Hebreos 8:1, 2, 5.

¿Cómo conseguirían en el desierto las muchas cosas que necesitarían para la construcción?
Éxodo 35:4–9. ¿Tendría la gente lo suficiente para dar? Habían sido muy pobres durante su esclavitud; pero justo antes de salir de Egipto, los egipcios les habían dado oro, plata, y ropa. ¿Dieron las personas alegremente de estas cosas para la construcción del santuario? Éxodo 35:21, 29.

Los israelitas mostraron cuán agradecidos estaban con Dios al dar cosas para la construcción del santuario. Es más, dieron tanto, que Moisés tuvo que decirles que no dieran más. Éxodo 36:4–7.

Dios estaba complacido al ver lo que estaba sucediendo. ¡Cuánto gozo debío haber sentido Moisés! ¡Y cuán enojado estaría Satanás! Él estaba seguro de que había arruinado el plan de Dios para su pueblo.

El modelo del santuario no era muy grande. Era sólo de 54 pies de largo y 18 pies de ancho. Pero continuamente les recordaría del plan de Dios para salvarlos. ¡No debe asombrarnos el hecho de que todo debía ser hecho con exactitud! ¿Siguieron los trabajadores cuidadosamente las instrucciones exactas del patrón de Dios? Éxodo 39:42, 43.

Cuando terminaron el santuario, todos ansiosamente miraron la nube desde donde Dios les había guiado. ¿Qué hizo la nube? Éxodo 40:34–38.

Imajinemos que estamos visitando el santuario. Comenzaremos temprano en la mañana, cuando apenas está saliendo el sol. Uno de los sacerdotes, vestido de sus ropas blancas, será nuestro guía.

Primero nos enseña el cerco blanco que está alrededor del santuario. Debido a que el cerco es de siete pies y medio de alto, y el santuario el doble de alto, la gente podía ver la parte de arriba del santuario desde sus carpas. Pero nadie podía ver a través de la cerca, la cual estaba hecha de una tela de color blanco colgada de columnas preciosas cubiertas de plata.

"¿Por qué es blanca la tela de la cerca?" le preguntamos al sacerdote, "¿y por qué son sus ropas blancas?" Él nos dice que las cortinas blancas nos recuerdan la perfección de Jesús. El perdona nuestros pecados y nos cubre con su vida perfecta. La ropa blanca de los sacerdotes, les recuerdan que deben ser como nuestro ejemplo, Jesús.


Al caminar hacia el cerco, el sacerdote nos pregunta, "¿se dan cuenta de que esta entrada está en el este? Muchas personas adoran al sol cuando sale; pero cuando el pueblo de Dios adora, deben darle la espalda al sol naciente y estar de frente al santuario."

En la entrada había una hermosa cortina tejida en colores azul, purpura y rojo. Al entrar por esta cortina, nos acordamos que es sólo a través de Jesús que podemos venir a Dios el Padre. Juan 14:6.

 

Ahora estamos en el patio, que está alrededor del santuario. Lo primero que vemos es un gran altar de aproximadamente ocho pies cuadrados. Está cubierto con bronze muy brillante, como el color de un centavo nuevo.

El sacerdote nos dice que cada mañana y cada tarde un cordero inocente es sacrificado, colocado con leña sobre el altar, y quemado. También muchos otros sacrificios se ofrecen sobre este altar. Mientras esto está sucediendo, vemos a otras personas en el patio orando. Ellos recuerdan que un dia Jesús moriría por sus pecados, así como el cordero inocente moría en el altar.

Levantamos la vista y vemos el humo que sube del sacrificio. Las personas desde sus tiendas, también pueden ver el humo. Al verlo, cada mañana y cada tarde, recuerdan lo que significa el sacrificio. También oran para que sus pecados sean perdonados, y le agradecen a Dios por su maravilloso amor.

Cuando Dios perdona nuestros pecados, decimos que nos justifica. Esto quiere decir que cuando escogemos amarle y obedecerle, Él nos da su carácter puro y limpio en lugar de nuestro carácter pecaminoso. Entonces, Dios ve el carácter y la vida perfecta de Jesús, en vez de la nuestra. Y entonces aparecemos como si nunca hubiésemos pecado. ¡Cuán feliz se siente Él! Y nos hace felices a nosotros, también.
Notamos que entre el altar y la entrada al santuario, hay una gran fuente de metal que brilla como el altar. Está llena de agua. Nuestro guía nos dice que esta fuente se llama el lavacro.

Los sacerdotes deben limpiarse antes de participar en cualquiera de los servicios del santuario. Siempre se quitan los zapatos y se lavan las manos y los pies en la fuente antes de quemar las ofrendas en el altar, o antes de entrar en el santuario.

El lavacro está hecho de todos los espejos que muchas de las mujeres dieron para ayudar en la construcción del santuario. Los regalos que hicieron, sin egoismo, ahora ayudaban a hacer preciosos los servicios a Dios.

Así como sólo hay una puerta en la cerca blanca, también hay sólo una puerta en el santuario. Otra vez vemos una cortina con los mismos colores de la cortina que estaba a la entrada del patio: azul, morado y rojo. Esa puerta y la cortina nos recuerdan que al confiar en la vida y en la muerte de Jesús, es la única forma de ser perdonados y reconciliados con nuestro amante Padre celestial otra vez. Juan 10:9.


Dentro del santuario hay muchos tesoros preciosos. Sólo los sacerdotes pueden entrar. Así es que nos quedamos afuera en el patio mientras nuestro guía nos cuenta.

Hay dos compartimentos. El primero se llama el Lugar Santo. El segundo se llama el Lugar Santísimo. Están separados por una preciosísima cortina mucho más hermosa que las otras dos cortinas que ya habíamos visto.

Adentro, el primer compartimento brilla y despide un olor delicioso. La luz se refleja en las paredes y en cada mueble. ¿Por qué? Porque las paredes y los muebles están todos cubiertos con oro brillante.

La cortina no llega hasta el techo, y se puede ver el resplandor de la luz del otro compartimento. Nuestro guía nos dice que el resplandor viene de la misma presencia de Dios. A veces es tan brillante que los sacerdotes tienen que salir del cuarto.

No hay ventanas en el santuario. La luz que hace que todo brille proviene de un hermoso candelabro de oro colocado en la parte izquierda (sur) del cuarto.

El candelabro tiene siete brazos. Cada brazo tiene en la punta un pequeño recipiente con aceite con una mecha adentro. Cuando los sacerdotes recortan las mechas y limpian, y vuelven a llenar los recipientes con aceite, nunca apagan todas las velas al mismo tiempo. De esta forma hay velas encendidas, día y noche.

Las velas nos recuerdan que Jesús es la luz del mundo. Dios nunca duerme, y vela sobre nosotros cada momento. El aceite es como el Espíritu Santo quien nos ayuda a tomar desiciones correctas y a obedecer los Diez Mandamientos. Cuando hacemos esto, estamos brillando para Jesús, como el candelabro.

En el lado derecho (norte) del cuarto, hay una mesa de oro. Encima hay dos hileras de pan sagrado. Hay seis en cada hilera, una por cada tribu de Israel. Sobre el pan ha sido rociado incienso con olor suave.


Nuestro guía nos dice que cada Sábado se coloca pan fresco allí. El pan que quitan es dado a los sacerdotes.

Cuando pensamos en el pan, recordamos que Jesús es el pan de vida. Comemos Su pan cuando aprendemos de Él en Su palabra, la Biblia. Él también nos da la comida para comer todos los días. Necesitamos estas dos cosas cada día.



A continuación, nuestro guía nos habla del hermoso incensario de oro que está en frente de la cortina que separa el Lugar Santo del Lugar Santísimo. Nos dice que Dios mismo encendió el primer fuego del altar, y que debe de mantenerse siempre encendido.

Cada mañana y cada tarde, a la misma vez que el sacrificio es ofrecido en el atrio, y mientras las personas oran y confesan sus pecados, un sacerdote adentro, pone incienso en el altar, sobre las brasas encendidas. Al hacer esto, mira hacia el Lugar Santo, donde resplandece la presencia de Dios como una luz brillante.
A medida que la dulce fragancia del incienso llena el aire, las personas que están afuera en el atrio lo pueden oler. Y, debido a su fe en Jesús, saben que Dios ve la vida perfecta de Jesús, en vez de de sus vidas llenas de pecado. Él está escuchando sus oraciones.

Nuestro guía nos dice que él mismo nunca ha visto el interior del Lugar Santísimo. Este es el lugar más importante y más sagrado. Sólo el sumo sacerdote entra a este lugar. Y sólo lo hace una vez al año, en el día especial de la expiación.

Sólo hay un mueble en el Lugar Santísimo. Es el arca sagrada hecha de oro. Dentro del arca hay dos tablas de piedra. En esas dos tablas, Dios escribió con su propio dedo los Diez Mandamientos que el había dado desde la cima del Monte Sinaí.

Nuestro guía dice que el arca es una preciosa caja hecha de madera y cubierta de oro, por dentro y por fuera. La parte de arriba está hecha de puro oro. Se le llama propiciatorio. A cada lado del propiciatorio se halla un ángel finalmente labrado en oro. Estos miran reverentemente hacia abajo sobre el arca. En el medio de los dos ángeles refulge una luz que muestra la presencia de Dios.

El propciciatorio nos recuerda del gran amor de Dios y Su misericordia. Si no fuera por el hermoso plan que Dios hizo para salvarnos, ¿podría alguno de nosotros tener la esperanza de vivir eternamente con Jesús? No. Ni siquiera uno de nosotros. Todos hemos desobedecido la Ley de Dios. Pero gracias al plan de Dios, cada persona puede escoger a Satanás y la muerte, o a Jesús y la vida.


  Antes de irnos del Santuario, nuestro guía nos dice que el interior del techo está hecho de lino fino. Esta no es una simple tela blanca, como la de la cerca. Esta en cambio, parece como una nube de ángeles. Estos han sido cuidadosamente bordados en el lino. Representan los verdaderos ángeles que nunca cesan de alabar a Dios por Su amor.

"¿De qué está hecho la parte de afuera del techo? -preguntamos. Nuestro guía nos explica que hay cuatro capas de diferentes materiales que forman el techo del santuario. Encima del lino hay una capa hecha de pelo de cabra. Después había una capa hecha de piel de macho cabrío. Y encima de esto había una capa de piel de focas. Esto protegía el tabernáculo de la lluvia.
Le preguntamos a nuestro guía una pregunta más: "¿Es la ropa del Sumo Sacerdote diferente a la suya?" Él nos dice que sí, y que es muy bella. Encima del vestido blanco, se pone uno azul. Colgando de sus hombros está lo que se llama el pectoral. Contiene doce piedras preciosas, una por cada tribu. El guía nos dice que el pectoral nos recuerda que estamos en la mente y en el corazón de Dios a cada momento, y que somos muy preciosos para Él. ¡Qué manera tan hermosa de recordarnos!


omó seis meses construir el santuario y sus muebles. Cuando estuvo terminado y puesto en su lugar, Moisés estaba muy satisfecho de que cada cosa se había hecho con exactitud siguiendo lo que Dios le había dicho.

Y cuando la gloria de Dios llenó el santuario, y la columna de nube descansó sobre él, la gente supo que Dios también estaba satisfecho. Éxodo 40:34–38.

Todo en el santuario de Dios representaba alguna parte de la historia de Jesús y Su plan para salvarnos de la muerte. Todo lo que pasaba allí, enseñaba que todos somos pecadores y que merecemos morir y nunca más vivir, pero que Jesús hizo un camino para perdonar nuestros pecados y salvarnos de la muerte eterna.

La forma en que Jesús hace esto, se mostraba en el santuario cuando un pecador ponía sus manos sobre la cabeza de la oveja, confesaba sus pecados, y luego daba muerte al corderito. Esto representa cuando confesamos nuestros pecados y los ponemos sobre Jesús, el Cordero de Dios, quien murió por nosotros. Después resucitó; y ahora está en el santuario celestial representándonos a nosotros. Hebreos 9:24.

Recordando lo que mi Biblia dice…


  • Dios había dado los Diez Mandamientos y ahora quería que los israelitas construyeran un santuario especial donde Él pudiera habitar con ellos. Y Dios planeó todo lo referente al santuario para mostrar Su plan maravilloso para salvarnos de Satanás.

  • La cerca blanca y las ropas blancas que los sacerdotes usaban eran para enseñar que Dios puede perdonar pecados y mantenernos libre de pecado. Salmos 51:7; 1 Juan 1:9. El atrio tenía sólo una entrada. ¿A quién representaba? Juan 10:9. La única forma en que podemos ser salvos es creyendo y confiando en Jesús.

  • ¿Qué fue lo primero que vimos al entrar al atrio? Dos veces al día, una ovejita era sacrificada en el altar. ¿Qué significaba esto? Juan 1:29. El pecado siempre es causa de muerte. Romanos 6:23. Pero los sacrificios de los corderitos nunca salvaban a nadie. Sólo ayudaban a las personas a recordar que un día Jesus vendría a morir por sus pecados.

  • ¿Cómo se llama el primer compartimento dentro del santuario? Puedes nombrar los muebles que habían en ese lugar? Puedes decir cuál era el significado de cada uno?

  • ¿Cómo se llama el segundo compartimento? ¿Cuál era el mueble especial que había allí? ¿Qué había dentro del arca de oro?

  • El libro de Hebreos nos ayuda a entender cómo todo en el santuario nos habla de Jesús. ¿A quién representaba el Sumo Sacerdote? Hebreos 9:28.
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