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My Bible First Lessons

Años de Vaivén – LECCIÓN 9
Basado en Jueces 6–8; 1–3
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Después de la división de las tierras de Canaán entre las diferentes tribus, Dios quería ayudarle a los israelitas a terminar de destruir el resto de sus enemigos, si ellos cumplían con su parte y confiaban en Él.

Su líder, Josué, se preguntaba si el pueblo continuaría siendo fiel a Dios después de su muerte. Deseando hablar con ellos una vez más, reunió a los líderes y al pueblo. Josué 23:2, 3.

Les recordó cuán fácil se habían olvidado de obedecer a Dios y qué sucedería si continuaban haciendo malas decisiones. ¿Qué promesa hizo el pueblo? Josué 24:24.


Dios cumpliría su promesa de bendecirlos, siempre y cuando ellos escogieran confiar en Él y obedecerle. Pero, poco a poco los israelitas cayeron en sus viejos hábitos, y aunque algunos sentían tristeza por lo que sucedía, muchos otros escogieron desobedecer a Dios. Él les había advertido no seguir los caminos malignos de los cananeos; sin embargo lo hicieron, y aún muchos de ellos adoraban ídolos. Jueces 2:11–13.

Sus perversos enemigos rápidamente manifestaban más y más osadía. Así que los israelitas en vez de sentirse seguros y felices, se hundían más profundamente en dificultades. En corto tiempo, todos parecían seguir a Satanás. Entonces llegaron las concecuencias tal como Dios les había advertido.


Pero Dios aún manifestaba su paciencia. Cuando se sentían arrepentidos de sus pecados, y clamaban a Dios que los perdonara y tuviera misericordia de ellos, Él se compadecía; como verdaderamente los amaba, les proveía líderes valientes para guiarlos, llamados jueces.

Por más de trescientos años los israelitas cometieron los mismos errores una y otra vez; cuando llegaban las terribles concecuencias se arrepentían y Dios les enviaba otro juez para que los guiara. Comenzaban a comportarse rectamente y la nación gozaba de paz nuevamente. Pero después de que el juez moría, volvian a hacer el mal delante de Jehova.

Una vez, los israelitas se encontraban en problemas—grandes problemas. Necesitaban ayuda, y la necesitaban pronto. ¿Cómo les ayudaría Dios esta vez?

Los crueles y malvados madianitas eran enemigos de Israel. Repetidamente venían a su hermosa tierra a robarles los animales y el alimento. ¿Dónde tenían que esconderse los israelitas para protegerse? Jueces 6:1, 2.

Las primeras palabras en nuestro texto nos describen el problema, ¿no es cierto? Tal como se le había advertido a los israelitas tantas veces; Dios no podia ayudarlos y bendecirlos porque no habían escogido confiar en Él y obedecerle.

Esta vez, Dios escogió a Gedeón para ayudar a los israelitas. Gedeón era un hombre fuerte, valiente, quien amaba a Dios. Un día mientras trabajaba trillando trigo en un lugar secreto donde el enemigo no lo pudiera encontrar, se preguntaba por qué los israelitas estaban pasando por tantos problemas. ¿Por qué no podían destruir a los madianitas? ¿Por qué Dios no les ayudaba?

Gedeón estaba tan absorto en sus pensamientos que no había notado al Extraño sentado debajo de un árbol cercano. Cuando el Extraño habló, Gedeón pronto levantó la vista, y cuando el Extraño lo saludó ¿cómo le respondió? Versículos 11–13.

El Extraño prometía salvar a los israelitas de los madianitas y le pedía a Gedeón que fuera su ayudante. Al escuchar al Extraño, Gedeón sabía que era alguién muy especial. ¿Podría ser un ángel? ¿Qué sucedió cuando trajo la ofrenda especial? Versículos 19–21. Entonces Gedeón sabía por seguro que había estado hablando con Dios.

¿Qué le dijo Dios a Gedeón que hiciera? Versículos 25, 26. Gedeón obedeció. El y diez de sus siervos destruyeron el altar de Baal y la imagen de madera, en sólo una noche, A la siguente mañana, cuando la gente supo lo que había sucedido, se enfureció tanto que quería matar a Gedeón. ¿Cómo defendió a Gedeón su padre, Joás? Versículos 28–31.

El pueblo sabía que Joás había dicho lo cierto. Supuestamente Baal era poderoso, pero ni siquiera podia impedir la destrucción de su propio altar. Así que decidieron no matar a Gedeón.

No mucho tiempo después, los perversos madianitas y amalecitas vinieron a la tierra de Israel nuevamente. Dios había sido muy paciente con ellos. Por muchos, muchos años les había dado la oportunidad de cambiar sus caminos perversos, pero se habían rehusado. Se burlaban de Dios y agraviaban a los israelitas cuantas veces podían. Esta vez habían venido con miles de soldados.

Cuando Gedeón llamó a los soldados israelitas para pelear contra el enemigo, miles vinieron. Pero el enemigo tenía muchos más miles de soldados que Gedeón. ¿Cómo podría Gedeón ganar la batalla contra ellos?



Gideon knew that God had promised to help him Gedeón sabía que Dios le había prometido ayudarle a triunfar contra los madianitas. Pero ahora quería cerciorarse con claridad de que estaba siguiendo el plan de Dios. Dos veces pidió una señal que le comprobara que Dios estaría con él, y las dos veces Dios le mostró que le daría victoria contra sus enemigos.

Después de que Gedeón y sus soldados acamparon cerca de los madianitas, ¿qué le dijo Dios que hiciera? Jueces 7:2, 3. Gedeón difícilmente podía creer lo que sus oídos escuchaban. ¿Demasiados soldados? Había deseado tener muchos miles de soldados más. ¿Cómo podía decir Dios que eran muchos?

Pero Dios había hablado; y porque Gedeón confiaba en Dios, obedeció. Entonces más de la mitad de sus soldados recogieron sus cosas y regresaron a sus hogares. ¿Qué podía hacer Gedeón ahora, con tan pocos soldados?

¿Qué fue lo que Dios le dijo después a Gedeón que hiciera? Versículos 4, 5. Nuevamente Gedeón estaba asombrado, pero una vez más eligió confiar en Dios y obedecerle.

Ahora, ¿cuántos soldados quedaron ? Versículo 7. Dios salvaría a Israel sólo con trescientos hombres.

Esa noche Gedeón despertó a sus trescientos valerosos soldados y le dió a cada uno una trompeta y una antorcha dentro de un cántaro. ¿Quién había oído de un ejército que peleara de esa forma? ¿Podría Dios hacer lo que había prometido?
Todos escucharon cuidadosamente las intrucciones de Gedeón. Sabían que tenían que proceder exactamente como él les había indicado. Versículos 17, 18.

Entonces silenciosamente bajaron la colina. Todo estaba callado mientras que rodeaban las orillas del campamento del enemigo. Estaban listos para el ataque.
Al instante en que Gedeón tocó su trompeta, el resto de los soldados tocaron las suyas también. Quebraron sus cántaros contra el suelo y agitaron sus torchas gritando: "¡Espada por Jehová y por Gedeón!" Versículos 19, 20.

Los soñolientos enemigos despertaron en pánico total. Parecía que por todas partes habían flamantes antorchas, trompetas sonando y soldados de Gedeón gritando. Los soldados del enemigo corrían en todas las direcciones bajo la oscuridad, chocándose y matándose los unos a otros, pensando que estaban matando a los israelitaas.

Los israelitas demostraron confianza en Dios al hacer exactamente lo que Él les había dicho. Dios les dio victoria sólo con pocos soldados.


Gedeón juzgó a Israel por muchos años, y después de su muerte tuvieron muchos otros jueces, uno tras otro. Hasta que un hombre llamado Elí se convirtio en el juez de Israel, quién también era el sacerdote encargado del santuario en ese tiempo.

Había también otro hombre llamado Elcana, quién vivía a 12 millas de Silo, donde había estado localizado el santuario por muchos años. Su esposa Ana, amaba mucho a Dios pero estaba muy triste porque nunca había tenido un bebé.

Una vez, cuando Elcana y Ana estaban en el santuario, ella derramó su alma delante de Dios acerca de su tristeza. Prometió que si Dios le daba un hijo, lo dedicaría para Su servicio.
Cuando Elí, el sumo sacerdote, vio que Ana lloraba y que movía sus labios, pensó que estaba ebria. 1 Samuel 1:9–14.

La pobre Ana debió haberse sentido mal. Le dijo a Elí que no estaba ebria, sino que había estado orando a Dios. Elí inmediatamente se sintió apenado. No había sido su intención ofender a una persona inocente, y le dijo que Dios contestaría su oración.
De repente ese sentimiento de tristeza en el corazón de Ana se desvaneció. Sonrió con gratitud y rápidamente se fue a su carpa. ¿Contestó Dios la oración de Ana? Versículo 20. Oh, sí. Pronto tuvo un bebé al que llamó Samuel.

Ana había prometido que su hijo sería un siervo especial de Dios. Así que aun antes de que Samuel comenzara a hablar, Ana le había empezado a enseñar a obedecer y a amar a Dios. Le ayudó a aprender a orar y a dar gracias a Dios. También le enseñó a ser servicial; tal vez ayudaba a recoger la basura, a guardar los juguetes o a cargar cosas pequeñas para ayudarle a su mamá.

Le enseñó lo que quería decir "no" y suavemente le ayudaba a escoger la obediencia. Muy pronto aprendió qué le agradaba a Dios y qué lo entristecía.

Tal vez Ana pensaba en el hogar de Elí. Todos en Israel sabían que Elí, el sumo sacerdote, era un hombre bondadoso. Pero Elí no le había enseñado a sus hijos a obedecer a Dios, por lo tanto eran muy perversos. ¿Tentarían a Samuel a ser desobediente también? Samuel estaba tan pequeño.¿Podría recordar lo que su mamá le había enseñado? ¿Haría lo correcto? ¡Oh cuánto debió haber orado Ana para que así fuera!

Finalmente Elcana y Ana llevaron a Samuel a Silo. Él sería un siervo especial de Dios en el santuario, o también le llamaban el tabernáculo.

¡Cuán diferente habría sido todo para el pequeño Samuel, después de ese día, cuando sus padres lo dejaron en Silo! Ahora vivía con la familia de Elí, el sumo sacerdote. Elí amaba a Samuel como si fuera su propio niño. Samuel siempre ayudaba y era obediente.

Pero, ¿podría un niño tan pequeño, en realidad, ser una ayuda? Claro que sí. Todos los niños pueden empezar a ayudar tan pronto comienzan a caminar. Muy pronto, Samuel se dio cuenta que habían muchas cosas que él podía hacer. A medida que crecía podía ayudar más y más en el tabernáculo.

Los dos hijos de Elí también eran sacerdotes, y eran los ayudantes principales. Mientras que Samuel aprendía, ¿qué decisiones hacían ellos día tras día? 1 Samuel 2:12.

Eran corruptos. Lo que quiere decir que cometían pecados terribles. ¡Qué tristeza! ¿Piensas que Samuel les copiaba? No. Aunque era un niño pequeño , ya había aprendido cuando algo era bueno o malo. Y ya había escogido amar, confiar en Dios y obedecerle por el resto de su vida, sin importarle lo que otros hicieran.

A los israelitas siempre se les hacía difícil escoger lo bueno; pero se les hacía aún más difícil cuando sus líderes no obedecían a Dios. Generalmente copiaban a los líderes, en vez de obedecer a Dios.

Los hijos de Elí, Ofni y Finees, eran líderes de Israel, pero ellos habían escogido obedecer a Satanás y no a Dios. Con razón muchos de los israelitas ya no adoraban o sacrificaban más en Silo. ¿Pero, qué era lo que Samuel escogía hacer? Versículo 18.

Elcana y Ana también eligieron ser fieles, aun si otros no lo eran. Qué felices debieron haberse sentido al ver que su hijo escogía lo bueno, en vez de seguir a los hijos de Elí.

Algo más alegró a Ana. ¿Qué le dijo Elí a los padres de Samuel cuando vinieron a Silo a visitarlo? Versículos 20, 21. Pronto Ana tuvo más hijos, pero nunca se olvidaba de su hijo Samuel, quién crecía mientras que aprendía a ser un siervo de Dios.

Una noche, después de que Elí y Samuel se habían ido a dormir, Samuel escuchó que alguien lo llamaba por su nombre. Rápidamente, de un salto, salió de la cama. Pensó que Elí querría algo. "¡Heme aquí!" contestó con placer corriendo hacia donde Elí estaba. Pero Elí estaba seguro de que Samuel había estado soñando. ¿Qué dijo Elí, y luego qué sucedió? 1 Samuel 3:5, 6.

Cuando Samuel escuchó su nombre por tercera vez, debió haberse preguntado qué pasaba con Elí. Pero ya en ese momento, Elí estaba seguro que Dios le había hablado a Samuel. ¿Qué le dijo a Samuel que hiciera? Versículos 8, 9.

¿Piensas que Samuel regresó a dormir? ¿Habría estado hablando con él, el grande y poderoso Dios? Samuel le contestó con una voz suave y temblorosa, la siguente vez que escuchó su nombre. Versículo 10.



Aunque Samuel sólo era un niño, Dios le habló como le hablaba a los profetas adultos. Le relató a Samuel las cosas que le sucederían a Israel, a Elí y a su familia.
¿Qué sucedió cuando Dios terminó de hablar con Samuel? ¿Piensas que Samuel pudo conciliar el sueño nuevamente? Verse 15.

Samuel era una ayuda para Dios, aun cuando estaba jovencito. Después de haber crecido y después de que Elí murió, Samuel se convirtió en el siguente juez de Israel. Todos sabían que Dios lo había escogido, y él hizo todo lo que pudo para ayudar a Israel a escoger a Dios.
 

Recordando lo que mi Biblia dice…


  • Las decisiones que hacemos son importantes, ¿no es cierto? Cuando desobedecemos, muchas veces otros siguen nuestro mal ejemplo. Pero cuando elegimos confiar en Dios y obedecerle, otros también escogen confiar en Él.

  • Dios escogió a Gedeón para ayudarle a Israel a librarlos de sus enemigos. ¿Qué fue lo primero que Dios le dijo a Gedeón que hiciera? ¿Por qué tenía que destruir los ídolos y los altares, antes de que Dios pudiera ayudarles a ganar la batalla? Tenía que demostrar que sólo confiaba en Dios, ¿verdad?

  • ¿Te gustaría ser tan valiente como lo era Gedeón? ¿Sabes como aprenden los niños a ser valientes? Aprendiendo a escoger la obediencia, aun cuando otros niños no lo hacen. ¿Podrías pensar en ocasiones cuando esto es dificil?

  • ¿Cómo demostró Ana que estaba agradecida por la respuesta de Dios a su oración? ¿Ha contestado Dios algunas de tus oraciones? Dios también te ha dado muchas bendiciones especiales. ¿Cómo podrías demostrarle a Dios que estás agradecido por ellas?

  • Jesús siempre puede ayudarnos a hacer lo bueno, no importa cuántas personas estén haciendo lo malo. Y si siempre escogemos hacer lo correcto en las cosas pequeñas, será más facil escoger lo correcto cuando tengamos que hacer decisiones grandes.

  • Como Samuel había sido fiel, Dios podía confiar en él para darle un trabajo importante. Lucas 16:10. Si alguien no puede hacer un pequeño trabajó bién, ¿se les puede confiar con un trabajo más importante? Piensa en algunas cosa pequeñas que puedas hacer, para que te ayuden a preparar con las responsabilidades grandes.
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