Mi Biblia Primero - Lección 12


 LECCIÓN 12

Daniel y sus Amigos

Basado en Daniel 1–6

Lo mismo que Dios les había advertido tantas veces, estaba sucediendo. Algunas personas de Judá habían sido llevadas cautivas a Babilonia.

¿Sería que todos los cautivos habían elegido obedecer a Satanás? No. Aunque Daniel y sus tres amigos aún eran adolescentes, se encontraban entre los que eran fieles a Dios.

Al fin, después de haber caminado por muchas millas, llegaron a Babilonia. Pronto Daniel y sus tres amigos, junto con otros jóvenes, fueron escogidos para ser educados en la escuela del rey. ¿Qué les dio de comer el rey? Daniel 1:5.

¿Carne? ¿Vino? Daniel y sus tres amigos nunca habían comido estas cosas. No eran saludables para ellos. ¿Qué deberían hacer?

Daniel le pidió al oficial encargado de las comidas, que les permitiera tratar un plan especial sólo por diez días. ¿Qué tipo de alimentos pidieron? Versículo 12.

El oficial no sabía que Daniel y sus amigos querían comer los alimentos más saludables. Pensaba que, por seguro, los muchachos se enfemarían si no comían de los manjares de la mesa del rey, y el rey lo mataría a él, si se daba cuenta. Sin embargo, el oficial les permitió tratar el plan por diez días.

Daniel y sus amigos le pidieron a Dios que bendijera su decision de serle fiel. Cada día tomaban suficiente agua y comían buen alimento. Después de los diez días, ¿qué decidió el oficial? Versículos 15, 16.

Dios los había bendecido por su decisión de rehusar los alimentos del rey, y por haber escogido obedecerle.

Durante los tres años de estudio, sus mentes se aclararon y se hicieron ágiles. Cuando el rey los examinó, al final de los tres años, ¿qué descubrió? Versículos 18–20.

Casi no podía creer cuánta sabiduría tenían. Ahora ellos serían parte de los hombres sabios de Babilonia.


Un día, uno de los guardias vino a llevarse a Daniel y a sus tres amigos para matarlos. ¿Qué había sucedido? Daniel 2:13.

La noche anterior el rey Nabucodonosor había tenido un sueño terrible, pero cuando despertó no lo podía recordar. Versículo 1.

“¡Díganme qué soñé!” le ordenó a los sabios. Ahora si que los sabios se encontraban en problemas, pues no podían decirle al rey lo que había soñado. Versículos 2–11.

El rey se había enfurecido tanto que ordenó matar a todos los sabios de Babilonia. Por lo cual, Arioc, venía a llevarse a Daniel y sus tres amigos. Ellos no habían tenido la oportunidad de hablar con el rey como lo habían hecho los otros sabios. Así que Daniel habló con el rey solicitando que esperara para decirle cuál fue el sueño y su significado. Versículos 12–16.

Entonces Daniel se dio prisa a casa para orar con sus compañeros, ¿qué sucedió esa noche? Versículos 14–19.

En la mañana, cuando Daniel fue a ver al rey, primeramente le recalcó que no había hombre capaz de decirle lo que había soñado. Sólo el Dios del cielo podía hacerlo. Entonces le relató el sueño. Versículos 31–35.

El rey recordó cada detalle de su sueño, y ahora, muy atentamente, escuchaba el significado que Daniel le daba. Versículos 36–45.

Cada sección de esa extraordinaria imagen, comenzando con la cabeza, representaba cada poder que reinaría en nuestro mundo desde Babilonia hasta la venida de Jesús. Babilonia siendo representada por la cabeza de oro.

Daniel explicó que la roca que destrozó la imagen representaba el reino de Dios, el cual daría comienzo cuando Jesús regresara. Un reino que no sería como los demás, sino que sería perfecto y duraría para siempre.

Después de que Daniel teminó de relatar el sueño y de explicar su significado, ¿qué hizo el rey? Versículos 46–49. Le dio a Daniel el puesto más importante como jefe de todos los sabios y a sus tres amigos también les dio cargos de alta importancia.


El rey Nabucodonosor estaba muy complacido de conocer el significado de su sueño, pero deseaba que su reino, representado por la cabeza de oro, durara para siempre. Entonces, ¿qué hizo? Daniel 3:1.

La imagen se parecía a la imagen en su sueño, con la excepción de que era toda hecha de oro, no solamente la cabeza.

Para dedicar la imagen de oro, el rey planeó una gran ceremonia. Todas las personas importantes de su reino deberían asistir.

Durante la ceremonia, se le instruyó a la gente que se arrodillara y adorara la imagen de oro al comenzar a tocar la música. ¿Qué le pasaría al que no adorara la imagen? Versículo 6.

Cuando comenzó la música, ¿adoraron todos la imagen? Versículo 12. Cuando algunos de los sabios vieron a los tres jóvenes valientes que se habían quedado parados en vez de arrodillarse, se apresuraron a decirle al rey.

Al ser traídos delante del rey, ¿tenían temor? No. Sabían que Dios era suficientemente poderoso para salvarlos. Ellos habían escogido adorarlo, sin importar lo que les sucediera. Versículos 14–18.

El rey se enfureció y ordenó que el horno de fuego fuese calentado siete veces más de lo acostumbrado. Hombres muy fuertes arrojaron a los tres jóvenes al ardiente horno.

Mientras que el rey observaba, de repente vio a cuatro hombres paseándose en medio de ese terrible fuego. ¿Quién era la cuarta persona? Versículo 25.

El rey se acercó al horno de fuego y gritó diciéndoles que salieran del fuego. Cuando obedecieron, los oficiales importantes se amontonaron alrededor de ellos para mirar sus ropas y su cabello. No había señal de que habían estado dentro de ese ardiente horno. Ni siquiera olían a humo. Solamente las sogas con las que habían sido atados, se quemaron.


Por mucho tiempo el rey Nabucodonosor recordó lo que había sucedido en el horno de fuego. Pero, con el paso del tiempo, comenzó a olvidarse y se enorgulleció nuevamente.

Una noche Dios le dio otro sueño. Esta vez, cuando despertó, lo recordó. Estaba seguro que tenía un significado importante y por seguro sus sabios se lo podrían decir. Daniel 4:4–7.

Pero una vez más no pudieron ayudar al rey. Entonces, ¿qué hizo? Versículos 8, 9.

Cuando Daniel vino, el rey le relató que en su sueño había visto un árbol inmenso, que había crecido muy alto. En el árbol habían muchos pájaros y animales que vivían bajo su sombra.

De repente, una voz del cielo mandó a cortar el árbol. Pero al final de siete años volvería a crecer como antes. Versículos 10–16.

Mientras que Daniel escuchaba al rey relatar el sueño que tuvo, Dios le reveló el significado. Daniel le dijo al rey que el árbol lo representaba a él. Porque por estar olvidando de dónde procedían sus bendiciones, Dios se las quitaría por siete años. Nabucodonosor perdería el juicio y comenzaría a vivir como un animal. ¡Qué horrible!

Daniel le rogó al rey que cambiara su conducta, y si lo hacía, tal vez Dios no lo castigaría. Versículo 27.

Por un tiempo el rey sí cambió. Pero pronto, se enorgulleció nuevamente. Un día, como un año después de haber tenido el sueño, se paseaba alrededor de su hermoso palacio, orgullosamente jactándose por la gran ciudad de Babilonia que había edificado. Versículos 28–30.

De repente, una voz habló desde el cielo y la advertencia en el sueño se hizo realidad. El rey tenía que irse a vivir en el campo y comer como un animal. Todas las personas se habrán asombrado al verlo. Versículos 31–33.

Al final de siete años, Dios sanó la mente del rey y se mejoró. Todo se había cumplido exactamente como lo había pronunciado Dios. Versículos 34–36.

¿Hubo algún cambio en Nabucodonosor después de los siete años? ¿Se jactaba aún, o había aprendido la lección importante que Dios le quería enseñar? Versículo 37.


Uno de los reyes que reinó después de la muerte del rey Nabucodonosor fue su nieto Belsasar. Y aunque Belsasar sabía lo que le había sucedido a su abuelo, escogió adorar ídolos y ser orgulloso.

Los ejércitos de Media y Persa habían comenzado a conquistar el reino de Belsasar, y estaban cerca de la ciudad de Babilonia. Pero Belsasar no se preocupaba, estaba seguro de que no podrían entrar a la ciudad.

Una noche, el rey hizo una gran fiesta, que, corto tiempo después, se convirtió en una locura.pronto. Belsasar se embriagó y no le importó lo que hacía insultando al Dios del cielo y alabando a los dioses paganos. Daniel 5:1, 4.

Repentinamente cayó un silencio. Las personas comenzaron a temblar del susto, fijando su mirada en la pared. Observaron una mano que lentamente escribía en la pared. Nadie podía leer las palabras y todos estaban aterrorizados.

“¡Rápido, llamen a los sabios!” gritó el rey. Los sabios vinieron apresuradamente, pero ellos tampoco podían leer las palabras.

Finalmente el rey llamó a Daniel. Él le recordó al rey que el Dios del cielo, no los ídolos paganos, habían convertido a Babilonia en un gran imperio. Entonces leyó las palabras y explicó el significado.

Mene: El reino de Babilonia ha llegado a su fin. Tekel: Dios ha “pesado” el caracter del rey y en ninguna forma era como el de Jesús. Era egoista como el de Satanás. Upharsin: El reino ha sido dado a los medos y los persas.

Esa misma noche, mientras todos estaban celebrando, los medos y los persas habían encontrado acceso a la ciudad y el rey Belsasar fue muerto. Versículo 30.


El reino de Babilonia había llegado a su fin y el reino de los medos y los persas había tomado su lugar. Todo se había cumplido de acuerdo a como Dios se lo había mostrado al rey Nabucodonosor, mucho tiempo atrás, en su sueño de la gran imagen.

Ahora Daniel ya era un hombre lleno de años; pero era el hombre más sabio en todo el nuevo reino. Y el nuevo rey Dario lo escogió como su mejor ayudante. Daniel 5:31–6:3.

Los otros líderes adoraban ídolos y odiaban a Daniel porque él amaba y obedecía a Dios. ¿Qué hicieron ellos? Versículo 4.

Aquellos líderes celosos vigilaban cada cosita que Daniel hacía. Pero ni una vez lo encontraron haciendo el mal. ¿No había forma de deshacerse de Daniel?

Al fin, tramaron un plan. Ellos sabían que el rey quería mucho a Daniel. También sabían que Daniel nunca dejaría de adorar a su Dios sin importarle lo que pasara.

Así que fueron al rey Dario persuadiéndolo a que dictara un decreto, donde por treinta días sólo se podría adorar al rey. El que desobedeciera sería arrojado al foso de los leones feroces. El rey estaba tan complacido, que se olvidó que Daniel sólo adoraba a Dios. Así que, firmó el decreto. Versículos 7–9.

Daniel sabía que el decreto se había firmado, pero continuó orando con sus ventanas abiertas. Aquellos hombres perversos lo vigilaban, y efectivamente, vieron que aún oraba a Dios regularmente tres veces al día. Versículos 10, 11.

A la mañana siguiente, los crueles hombres le avisaron al rey que Daniel continuaba orándole a Dios. Inmediatamente el rey Dario se dio cuenta que había sido una trampa y se enfureció. Trato de buscar la manera de salvar a Daniel, pero no había forma de cambiar la ley. Daniel sería arrojado al foso de los leones feroces. ¿Qué dijo el rey? Versículos 16, 17.

El rey no pudo dormir esa noche. Sólo podía pensar en que Daniel estaba metido en el foso de los leones. Versículo 18.

Muy temprano por la mañana, el rey se dio prisa para llegar al foso y llamó a Daniel. “Daniel, siervo del Dios viviente, a quien perseverante sirves, ¿ha podido librarte de los leones? Versículos 19, 20.

¿Te imaginas cuán emocionado se habría puesto el rey al escuchar la animada voz de Daniel responder? Versículos 21, 22.

Daniel fue sacado del foso y no tenía ni un rasguñón. Había estado perfectamente bien durante toda la noche. Ahora sí, el rey Darío sabía, sin duda, que el poderoso Dios de Daniel era el único Dios verdadero.