Mi Biblia Primero - Lección 14


 LECCIÓN 14

Jesus Viene a Nuestro Mundo

Basado en Mateo 2; Lucas 2

Si hubieras estado en el pequeño pueblo de Belén una noche, hace 2000 años atrás, hubieras visto a un hombre guiando a un burro por una calle estrecha. Su esposa montaba el burro, y habían viajado muchas millas desde su hogar en Nazaret. El nombre del hombre era José, y el de su esposa, María. María iba a tener un bebé, y estaban muy cansados. Sabían que muy pronto sería el momento para el bebé nacer, así es que debían encontrar un lugar para posar.

Había mucha gente en Belén esa noche, y el mesón ya estaba lleno. José y María no podían encontrar un lugar donde hospedarse. Finalmente, alguien les permitió quedarse en el lugar donde guardaban los animales para la noche. Probablemente sólo tenían paja en la que acostarse, y quizá era un establo maloliente; pero José y María estaban muy agradecidos. Cuando el bebé de María nació, le pusieron por nombre Jesús.

José probablemente, hizo una pequeña cuna de paja usando un pesebre. Y María, cuidadosmaente envolvió al bebé y lo acostó en el pesebre. El era Dios, el Hijo, nuestro Creador. Se había hecho humano, y estaba comenzando su vida como cualquier otro ser humano- como un indefenso bebé. Lucas 2:7.

La Biblia nos relata la hermosa historia del ángel que le habló a María acerca de su bebé. Le dijo quién sería ese bebé, y quién sería su verdadero Padre. Lucas 1:26–35.

Los profetas habían predicho muchas cosas acerca de Jesús, el Mesías, quien Su pueblo había estado esperando. Ellos sabían que pronto habría de venir. La profecía de Miqueas decía que nacería en Belén. Y la profecía de Daniel aun predijo el tiempo de Su bautismo. Miqueas 5:2; Daniel 9:25.

Pero aunque los profetas habían dicho mucho en cuanto al Mesías, la mayoría de la gente tenía ideas erroneas de quién realmente sería. Pensaron que sería como cualquier otro rey que los ayudaría a convertirse en una gran nación y así sacar a sus enemigos. Ellos no sabían que su verdadero enemigo era el malvado Satanás. A menos que mandara a alguien que los liberara de su poder, serían siempre sus prisioneros. Ahora Jesús había venido para librarlos del poder de Satanás.


La noche que Jesús nació, los pastores cuidaban sus rebaños en las colinas, en las afueras del pequeño pueblo de Belén. Probablemente estaban sentados junto a una fogata, quedamente hablando. Repentinamente, una luz brilló a su alrededor. Un ángel de luz le dijo a los asustados pastores que Cristo ( el Mesías) había llegado. Luego vieron y oyeron muchos ángeles. Lucas 2:8–14.

Cuando los ángeles dejaron de cantar, desaparecieron.

“¡Apurémonos, busquemos al bebé!” dijeron los pastores, y se apresuraron a Belén para buscarlo. Versículo 15.

El ángel había dicho que el bebé estaría acostado en un pesebre. Los pastores han de haberse preguntado por qué estaría acostado en un pesebre. Pero allí es exactamente donde lo encontraron. Y por haber creído en lo que el ángel les había dicho, probablemente llegaron y se arrodillaron en reverencia alrededor del pesebre, y le dieron sus corazones. Versículo16.

Al marcharse, los pastores les dijeron a todos con los que se encontraban, acerca de los ángeles y del bebé. Y a quellos a quienes les dijeron, quedaron pensando en todas estas cosas. Versículos 17, 18.

Después de seis semanas, José y María llevaron al bebé Jesús al hermoso templo en Jerusalén. El sacerdote que lo bendijo, no sabía que estaba cargando al Mesías prometido.

Pero el Espíritu Santo impresionó a dos personas que habían estado deseosas de ver al Mesías antes de morir. Simeón, un hombre de avanzada edad, llegó al templo primero, y en seguida reconoció que era Jesús. Después llegó Ana, una anciana. ¡Cuán felices estaban Simeón y Ana! Cúan sorprendidos deben de haber estado José y María. Versículos 25–30, 36–38.


Unos sabios, muy ricos, que vivían miles de millas de la tierra de Israel, esperaban al Mesías, también. A veces observaban las estrellas por la noche.

Una noche, vieron en la lejanía, en dirección a Israel, una nueva estrella, muy brillante. Tiempo atrás, Balaam, otro hombre sabio, había dicho que saldría estrella de Israel. Los sabios se preguntaban si quizá esta nueva estrella era señal que un rey de los judíos había nacido. Números 24:17.

Montados en sus camellos y cargando con costosos regalos, los sabios fueron a dar la bienvenida y a adorar al nuevo Rey. Sólo podían viajar de noche, cuando podían ver la estrella, por lo que el viaje les tomó mucho tiempo. Finalmente llegaron a Jerusalén, y la estrella se detuvo sobre el hermoso templo. Y luego desapareció.

Deseosos, los sabios entraron al templo. Seguramente que los sacerdotes estarían felices por el nacimiento de su nuevo Rey. Pero cuando preguntaron dónde estaba el nuevo Rey, los sacerdotes se sorprendieron. Mateo 2:1, 2.

El rey Herodes escuchó acerca de los sabios, y rápidamente mandó a que los sacerdotes averiguaran dónde habían predicho los profetas que habría de nacer el Mesías. Cuando dijeron que nacería en Belén, ¿qué hizo Herodes? Versículos 3–8.

Era casi de noche cuando los sabios salieron de Jerusalén, y ¡cuán felices estaban al ver la estrella otra vez! Y así fue, los guió hasta Belén, y se detuvo sobre el mismo lugar donde estaban José, María y el bebé Jesús. Versículos 9, 10.

El niño Jesús no era el tipo de Rey que los sabios esperaban, pero sabían que Dios los había guiado hasta allí. Reverentemente se arrodillaron alrededor del bebé, y gozosos le dieron a Jesús sus corazones, y también sus costosos regalos. Cuando se fueron, ¿por qué no regresaron a Herodes para decirle dónde podía encontrar a Jesús? Versículos 11, 12.


Después de que los sabios comenzaron el camino de regreso a su país, Dios le dio a José un sueño. ¿Qué le dijo Dios que hiciera? Mateo 2:13.

José no dudó en obedecer. El y María, rápidamente empacaron sus pocas cosas, incluyendo los regalos que los sabios le habían dado a Jesús. María tomó a su precioso bebé, y se apresuraron a salir de Belén esa noche. María y el bebé, probablemente montaron en el fiel burrito. Versículo 14.

Cuando el Rey Herodes supo que los sabios habían regresado a su país sin decirle dónde podría encontrar al Rey Jesús. ¿Qué cosa terrible hizo? Versículo 16.

Jesús estaba a salvo con José y María en el país de Egipto, donde, probablemente vivieron por varios meses. Y con los regalos de los sabios, tuvieron suficiente dinero para comprar todo lo que necesitaban. Entonces, Dios le dio a José otro sueño, diciéndole que podían regresar sin temor a la tierra de Israel. José pensó que quizá Dios quería que Jesús creciera en Belén, pero ¿a dónde le dijo Dios que fuera? Versículos 19–23.

Nazaret. Ese era el lugar donde José y María habían vivido antes de ir a Belén. Todos sabían que Nazaret era un lugar malo. ¿Por qué querría Dios que Su Hijo creciera en Nazaret? Además, ¿por qué dejó que naciera en un establo, y que tuviera sólo un pesebre por cama? ¿Parece extraño? Pero, pensemos. ¿Conoces a personas que son muy pobres? ¿Conoces a niños que viven en lugares muy peligrosos y malos? ¿Sabe Jesús cómo se sienten ellos? Claro que sí, porque Él vivió como ellos también.


Crecer en Nazaret no era fácil. La primera esposa de José había muerto, y él habia tenido hijos con ella antes de casarse con María. A veces las personas le decían a Jesús cosas que no eran muy amables, porque sabían que José no era su verdadero Padre.

Habían muchas tentaciones en Nazaret. Y, ¡oh!, cómo tentó Satanás a Jesús para que cayera. Pero ni una sola vez obedeció Jesús a Satanás. Cuando sus amiguitos trataban de que hiciera trampa o de que fuera rudo en el juego, o de que mintiera, Jesús siempre dijo, “No”.

José tenía un taller de carpintería y sus hijos mayores lo ayudaban con el trabajo. Mientras Jesús crecía, aprendió a ser un buen carpintero también. Era un buen trabajador. Era obediente, bondadoso y cuidadoso, y nunca actuaba como si fuera mejor o superior a otros. Todos amaban a Jesús. Lucas 2:52.

Jesús no fue a las escuelas de sus días, como lo hacían otros niños. Su madre sabía que en esas escuelas se les enseñaban a los niños muchas reglas que no estaban en la Biblia. Así que ella le enseñaba en casa. Él aprendió las historias de la Biblia y lo que los profetas escribieron acerca del Mesías. También aprendía de la naturaleza. Le gustaban las plantas y los animales, las salidas y las puestas de sol, la luna y las estrellas, y las nubes.

La gente no podía entender por qué Jesús no obedecía las reglas que se enseñaban en las escuelas. A veces, sus hermanos trataban de que María les diera la razón, cuando Jesús escogía ser diferente. Pero Él siempre obedeció calladamente las reglas de Su Padre celestial.

Cuando los niños judíos cumplían 12 años de edad, podían asisitir con sus padres a la fiesta de la Pascua en Jerusalén. Y Jesús hizo eso, también. Lucas 2:41, 42.


La Pascua era para recordarle a Su pueblo aquella noche en Egipto, muchos años atrás. Fue entonces cuando los libró de la esclavitud y castigó a los egipcios. Esa noche, el hijo mayor de las familias que habían puesto la sangre del cordero en el dintel, no murió. Esa sangre demostraba que confiaban en la sangre de Jesús para salvarlos. Cuando el ángel de la muerte veía la sangre, pasaba por alto esos hogares. Es por eso que se le llamaba a esa fiesta, la Pascua (Passover). Éxodo 12:3, 7, 12, 13.

Los sacrificios de animales en el tabernáculo,y más tarde en el templo en Jerusalén, era para recordarle a la gente de que Jesús, el verdadero cordero, vendría; y así como las inocentes ovejitas, moriría en nuestro lugar para que así pudiéramos escoger vivir con Él para siempre.

Mientras Jesús miraba todo lo que sucedía durante la Pascua en Jerusalén, sentía, con seguridad, que de alguna forma eso tenía que ver con Él. Más y más, presentía que el cordero era para recordarle a la gente de Él. Recordó las profecías que hablaban que el Mesías sería como el cordero que era sacrificado. Isaías 53:7.

Al terminar la Pascua, José y María comenzaron el camino de regreso con sus familiares y amigos. Pensaron que Jesús iba con ellos, pero no era así. Lucas 2:43, 44.

Cuando llegó la hora de acampar para pasar la noche, José y María no podían encontrar a Jesús. Terriblemente asustados, regresaron otra vez a Jerusalén. ¿Cuánto tiempo les tomó encontrar a Jesús, y qué estaba haciendo cuando lo encontraron? Versículo 45, 46.

¡Cuán aliviados habrán estado José y María! Jesús estaba, respetuosamente, preguntándole a los maestros acerca de la profecías y del Mesías. Los maestros podían darse cuenta de que Jesús conocía las Escrituras muy bien. Cuando María, tiernamente regañó a Jesús por no quedarse con ellos, ¿qué dijo Él? Versículos 47–49.

La respuesta de Jesús demostró que Él sabía que José no era su verdadero Padre. El hecho de que Jesús era humano, era fácil, a veces, olvidar que también era Dios, el Hijo. Había venido a hacer una obra muy especial en la tierra; y sabía que Dios, su verdadero Padre, le diría cuándo habría de comenzar Su obra. Mientras tanto, continuó siendo un hijo amoroso y obediente con su Madre y con su Padre terrenal, José. Versículo 51.