Mi Biblia Primero - Lección 5


 LECCIÓN 5

Aprendiendo a ser Fiel

Basada en Génesis 24–Éxodo 5

Cuando Isaac tenía 40 años, se casó con una mujer muy bondadosa llamada Rebeca. Ella amaba mucho a Dios. Después de muchos años tuvieron gemelos a quienes llamaron Esaú y Jacob. Aun cuando eran gemelos, eran muy diferentes.

Esaú era impaciente, egoista y descuidado. No le importaban las cosas de Dios y escogía hacer su voluntad.

Pero Jacob tomó decisiones diferentes. Era ayudador y obediente. Y, aunque cometió muchos errores en su vida, siempre le pidió a Dios que lo perdonara.

Una vez le dijo una gran mentira a su padre Isaac. Esaú se enojó tanto que decidió matar a Jacob. Para poder estar a salvo, Jacob tuvo que huir de su hogar. Debió haber sentido que Dios no podría perdonar tan gran pecado. Pero, ¿amaba Dios todavía a Jacob? Sí, claro que sí.

Una noche, mientras Jacob huía de su hogar, se acostó en el suelo usando una piedra por(como) almohada. Se sentía solo, asustado y desanimado.

Mientras dormía, Jacob tuvo un maravilloso sueño. Allí, junto a él, vio una escalera brillante y resplandeciente que se elevaba muy alto, hasta el cielo. Subiendo y bajando habían muchos hermosos ángeles. Entonces, Dios le habló. ¿Qué le dijo? Génesis 28:13–15. Dios había estado con él en todo momento, y seguiría a su lado.

¿Qué dijo, y qué hizo Jacob cuando despertó? Versículos 16–19. ¿Crees que Jacob se volvió a sentir solo? No! Ahora sabía que Dios aún lo amaba y siempre estaría con él. Lo ayudaría y lo bendeciría, y algún día lo llevaría de regreso a su hogar. Cumpliría las promesas que le había hecho a su abuelo Abraham.


Algunos años después, Jacob se casó. Tuvo 12 hijos y una hija. Dios bendijo a Jacob tal como lo había prometido, y Jacob aprendió a confiar en Dios aún más.

Para el tiempo en que Jacob volvió a Canaán, sus doce hijos habían crecido. Pero, con la excepción de José y Benjamin, los demás hijos tomaron decisiones equivocadas.

Es más, los hermanos de José lo odiaban mucho, porque él trataba de ayudarlos a que escogieran hacer lo recto. Estaban celosos de él. No les gustaba la túnica de muchos colores que Jacob le había dado. Pensaban que José era el hijo preferido de su padre.

Un día, estando lejos del hogar, tomaron a José y lo vendieron como escla+vo a unos comerciantes que viajaban hacia Egipto.

José debió haber sentido que su corazón se destrozaba. Sin embargo, él ya había tomado una decisión. No importando lo que le sucediera, iba a obedecer, amar y confiar en Dios. No cambiaría esa decisión.

En Egipto, ¿quién compró a José como esclavo? Génesis 39:1. Debido a la fidelidad de José, Dios lo bendijo. Potifar lo puso a cargo de todo lo que tenía.

De pronto todo cambió. La esposa de Potifar dijo una gran mentira acerca de José, y aunque no lo merecía, lo echaron en la carcel.

Una noche, Dios le dio a Faraón, el rey de Egipto, dos sueños. Pero Faraón no podía comprender su significado. Cuando le dijeron que José podía interpretar sueños, hizo que lo trajeran de la prisión. Génesis 41:14.

José no entendía por qué el rey quería verlo. Lee los versículos 15–32 para ver qué pasó.

José le dijo a Faraón que necesitaba buscar una persona que lo ayudara a planificar para el futuro. Si se guardaba mucho alimento durante los siete años de abundancia, entonces habría suficiente alimento para la gente durante los siete años de escazes y nadie moriría de hambre.

Faraón siguió el consejo de José. ¿A quién escogió para que lo ayudara? Versículos 37–44. ¡Cuán rápido habían cambiado las cosas otra vez! De la prisión, pasó a ser gobernador del gran país de Egipto.


Tal como Dios le había dicho a Faraón en sus sueños, por siete años hubo alimento en abundancia. Así que José y sus ayudantes, construyeron enormes edificios para guardar todo el exceso de alimento.

Después vinieron los siete años de escazés. Pero José estaba listo. Cuando la gente necesitaba alimento, ¿qué le dijo Faraón que hicieran? Génesis 41:54, 55.

Egipto no era el único lugar donde había escazés de alimento. En otros países había gente pasando hambre, también. Estas personas también vinieron a José para comprar comida.

En la tierra de Canaán, una familia muy especial se estaba preguntando qué harían debido a la falta de alimento. Génesis 42:1–5.

Habían pasado como 20 años desde que los hermanos de José lo habían vendido como esclavo. Quizás ellos pensaron que ya José había muerto.

Un día, diez de los hermanos de José llegaron a Egipto para comprar comida. Claro que no tenían idea de que el gobernador era su hermano, pero José los reconoció a cada uno. ¿Les dijo José quién era él? ¿Qué hizo José? Versículos 6–17.

¿Estaba enojado José? No, él quería poner a prueba a sus hermanos para ver si ellos habían cambiado desde que lo vendieron como esclavo. Unos días más tarde, los mandó de regreso a casa con alimento para sus familias. Pero aún no les había dicho quién era.

Cuando volvieron una segunda vez a comprar alimento, los probó otra vez. Finalmente se convenció de que verdaderamente habían cambiado y de que estaban arrepentidos por sus malas decisiones. Fue entonces cuando José les dijo quién era.

Su hermano José era el gobernador. Sus hermanos se quedaron mirándolo. No podían hablar. No podían creer lo que estaba sucediendo. ¿Qué haría José? Todos, menos Benjamín, merecían ser llevados como esclavos.

José sabía que estaban atemorizados. Rapidamente les dijo que no tuvieran temor. Él ya los había perdonado por lo que le habían hecho. Él les dijo que aunque le habían sucedido muchas cosas malas, Dios había convertido todo en bendición. Dios lo estaba usando para proveer a su propia familia con alimento suficiente durante la hambruna. Génesis 45:5–8.

Él le pidió a sus hermanos que trajeran a Jacob y a toda sus familias a Egipto, ya que habrían 5 años más de hambruna. Así es que Jacob, los hermanos de José, y sus familias, todos se mudaron a la mejor parte del país de Egipto. Allí José pudo cuidar de ellos.


Aún mucho tiempo después de la muerte de Jacob y de José, las familias de los hijos de Jacob todavía estaban viviendo en Egipto. Pronto, la familia se hizo muy grande. La Biblia los llama hebreos, o israelitas. Dios había prometido hacer de ellos una gran nación. Pero había dicho que Canaán habría de ser su tierra, no Egipto. ¿Cuándo regresarían a Canaán?

El Faraón que había sido tan bueno con José y su familia, ya había muerto. Y muchos años más tarde, otro Faraón comenzó a preocuparse porque habían muchos israelitas en Egipto. Pero, como eran buenos trabajadores, no quería que se fueran. Así que los hizo esclavos y los obligó a que trabajaran haciendo ladrillos para los grandes edificios que él estaba construyendo. ¡Oh, cuán duro tenían que trabajar!

Pero debido a que los israelitas continuaron aumentando, Faraón dictó una ley muy terrible que decía que todos los niños varones que nacían debían ser muertos.

Amram y Jocabed eran una pareja israelita que amaban a Dios, y tenían un hijo llamado Aarón y una hija llamada Miriam. Luego tuvieron otro bebé- un hermoso y saludable niño varón. Aunque sabían de la terrible ley que Faraón había puesto, ni siquiera pensaron en obedecerla. Pero ¿qué pasaría si alguien descubría que ellos tenían un niño varón?

Por tres meses lo mantuvieron escondido. Pero cuando los bebés crecen, hacen ruido, algunas veces, ¿verdad? ¿Qué hacía entonces Jocabed? Toda la familia se puso a orar. Lee Éxodo 2:3, 4.

¡Qué plan tan arriesgado! La familia continuó orando mientras que Miriam, la hermana mayor, aguardaba en la distancia, cuidadosamente observando la pequeña canasta que flotaba entre los juncos en la orilla del río.

¿Qué pasó después? Versículos 5, 6. ¿Puedes imaginarte cuán emocionada estaba María? La princesa había encontrado a su bebé. Miriam podía darse cuenta de que a la princesa le gustaba el bebé. Tímidamente, Miriam se acercó. ¿Qué pidio ella, amablemente? Versículo 7.

La princesa miró a Miriam, y quizás sonrió. Luego, ¿qué pasó? Versículos 8, 9.

Ahora nadie tenía que preocuparse de los ruidos que hacía el bebé. La hija de Faraón le estaba pagando a Jocabed para que cuidara a su propio bebé.


Jocabed sabía que su hijo sería llevado al palacio a vivir tan pronto como la princesa pensara que tenía edad suficiente. Ella oró para que Dios la ayudara a saber cómo enseñarle a conocer a Dios profundamente para que pudiera escojer amar, confiar y obedecerle mientras viviera. Y esto es exactamente lo que sucedió.

Los padres de Moisés sabían que algún día Dios mandaría una persona especial para ayudar a los hijos de Israel a que regresaran a Canaán. Ahora estaban seguros de que su bebé sería esa persona especial.

Un día la princesa lo llevó para que fuera su hijo, y lo llamó Moisés. Génesis 2:10. Aprendió rapidamente de los mejores maestros. Algunos egipcios hasta pensaron que él debía ser el próximo rey.

Pero cuando Moisés tenía 40 años, cometió un grave error. Debido a lo que hizo, Faraón quería matarlo.

Pero Moisés se escapó y corrió hacia la tierra de Madián.

Era un camino muy, muy largo hasta Madián. Moisés debió haber llorado más de una vez, mientras se alejaba de Egipto. Había chasqueado a Dios. Se sentía que era todo un fracaso. Estaba seguro de que ahora Dios no podría usarlo para liberar a los israelitas.

Moisés pensó en su propia madre, Jocabed. Siempre recordaría lo que ella le había enseñado. Aún escojería confiar en Dios.

En Madián, Moisés cuidaba las ovejas de un hombre llamado Jetro. Había ido de una humilde choza, a un palacio. Y después de ser el hijo de la princesa, había pasado a ser pastor de ovejas.

¿Sabes tú cómo son las ovejas? No son muy inteligentes. Y se les debe cuidar muy diligentemente, o se pueden meter en muchos problemas. Allí, Moisés aprendió a ser muy paciente, bondadoso y cuidadoso mientras que por 40 largos años cuidó de las ovejas.


Frecuentemente, Moisés pensaba en los pobres israelitas, allá en Egipto. Deseaba poder hacer algo para ayudarlos. Un día, mientras cuidaba las ovejas, Moisés vio algo muy extraño. ¿Qué fue esto? Éxodo 3:1–10.

¿Quería en verdad Dios que fuera él quien sacara a los israelitas de Egipto? Moisés estaba seguro que él no era lo suficientemente capaz para hacerlo. Aun trató de convencer a Dios de que estaba cometiendo un gran error. Pero Dios, pacientemente le dijo que sabía exactamente lo que estaba haciendo. Le prometió a Moisés que estaría con él y que le ayudaría a saber exactamente lo que debía hacer y decir. Aun permitió que el hermano de Moisés, Aarón, fuera el que le hablara al Faraón. Pero Moisés sería el líder.

Aunque Dios estaba complacido de que Moisés era humilde, ¿piensas que debía de haber confiado más en Dios?

Pronto Moisés estaba en camino de regreso a Egipto. ¿Sería fácil su trabajo? No, es más, Dios le había advertido a Moisés que Faraón sería muy obstinado. Versículos 19, 20.

Y así fue. Cuando Moisés habló con Faraón, ni siquiera consideraría la posibilidad de dejar libres a los esclavos. Él se puso muy enojado. ¿Qué hizo? Éxodo 5:6–14.

Ahora los israelitas tenían que trabajar aún más duro que antes. Era imposible que hicieran la misma cantidad de ladrillos cada día cuando tenían que buscar su propia paja. No tomó mucho tiempo para que se quejaran con Faraón. Pero el rey no iba a cambiar su decisión.

Entonces fueron a quejarse con Moisés y Aarón. Así que Moisés habló con Dios sobre esto, y Dios le aseguró que cumpliría su promesa de liberar a los hijos de Israel. Al final, Faraón y todos los demás, sabrían que hay un sólo Dios verdadero, y que no hay nada imposible para Él.